El rebelde de la plaza

Crónica de un Primero de Mayo en Pasto (Nariño)

Eran ya casi las 10 de la mañana de este Primero de Mayo de 2011. La gente iba llegando pero la policía ya estaba allí. El sitio de encuentro fue la casa de SIMANA como casi siempre. La casa del educador se ha erigido como símbolo de resistencia popular no sólo de docentes, sino de todo aquel que es convocado y llega. Cerca de 3.000 personas entre grupos de estudiantes, campesinos, mujeres, niños, LGTB, clase obrera y más iniciaron la movilización por las principales calles de esta ciudad. Una fuerte sacudida, ya sea de conciencia para algunos o emocional para otros, se sintió en la pequeña urbe al paso de la multitud. A medida que se avanzaba en el recorrido crecía la indignación de la gente que se movilizaba al mirar cantidad de locales comerciales abiertos: trabajadores esclavos de los negreros de hoy que desconocían la fecha o pretendían hacerlo. «A cerrar, a cerrar, al pueblo no explotar» era la consigna de los marchantes en ese momento. Varios negocios de venta de ropa a lo largo de la calle 18, una de las principales de la ciudad, cerraban sus cortinas al paso del coro. Otros, más prestigiosos se resistían a cerrar sus puertas pero, ante el plantón que hicieron los manifestantes en frente de sus puertas, no tuvieron alternativa. Las voces se alzaban llenas de frenesí y amor de pueblo. Retumbaban las ansias del cambio social en cada grito, en cada pinta…

«Contra la gran minería, fuera transnacionales» o «Queremos chicha, queremos maíz, multinacionales fuera del país» eran arengas que manifestaban el inconformismo de un pueblo, el nariñense, que hoy mira las fauces de las empresas transnacionales nuevamente en su territorio saboreando las millonarias ganancias que obtendrán del tan rayado mapa minero de Nariño. Leer el resto de esta entrada »


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