Mototaxismo, una realidad social.

Mototrabajadores laborando en Florencia

Por: Cristian S. Marquín Gaviria

El 22 de julio de este año, la prensa informó al país sobre los choques que en Florencia,  Caquetá, se dieron entre los mototrabajadores y la Policía. En este artículo se entrega la versión  de los primeros sobre el origen de su trabajo, sus derechos y difíciles condiciones para laborar.

La economía de Colombia se cataloga como la cuarta de América Latina, después de las economías de Brasil, México y Argentina. Sin embargo, hay mucha desigualdad en la distribución de riqueza: un 49,2% de la población del país está por debajo de la línea de pobreza nacional (2 dólares diarios de ingreso por persona). A eso se suma la baja cobertura del Sistema General de Pensiones, que funciona producto del ahorro de las personas pero no alcanza a cubrir las necesidades de los ancianos pobres e indigentes. El desempleo se ubicó en el 10,9% el pasado mes de junio de este año (2011), frente a una tasa de 11,6% del mismo mes de 2010 y la tasa de subempleo, que según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) es  una subutilización de las capacidades productivas de los trabajadores o a una remuneración inadecuada, alcanzó en junio el 42,4% (unos 9,3 millones de personas).

En un escrito peregrino que alguna habitante de Florencia, la capital del departamento de Caquetá, colocó en un muro de la ciudad, se lee esta otra manera de ver la realidad descrita por el Dane: «En medio de la diversidad étnica y cultural, en medio de balas, represión, violación de  derechos humanos, sangre, lágrimas e inestabilidad psicológica, es numerosa la población colombiana que deambula tratando de entender y de encaminar a sus descendientes hacia un futuro mejor o por lo menos más llevadero; tratando de buscarle una realidad menos desquiciada que la que ella ha tenido que mirar a los ojos. Una lucha constante que la ha llevado a concebir alternativas para sobrevivir en medio de una sociedad que en la mayoría de las ocasiones se torna excluyente e hipócrita».

Inicios de un fenómeno social

A mediados de 1980,  un desempleado del departamento de Córdoba, en el norte de Colombia, concibió la idea de percibir ingresos con su moto. Se trataba sencillamente de cobrar por transportar en su vehículo de motor y dos ruedas a otra persona a un destino. Rápidamente se convirtió en una opción para muchos y se extendió por la región Caribe colombiana en ciudades como Montería, Sincelejo, Cartagena y Barranquilla y por  más lugares del país. De modo que en ese oficio se ocupan hoy unas  400 mil personas, ahora conocidas como mototaxistas.  Así lo refirió el periódico El Espectador, en su artículo «El mototaxismo, a punto de estallar». Una idea más que surge en este país donde apremia la insatisfacción de las necesidades básicas en materia de salud, educación y alimentación  y donde se violan a diario los derechos humanos. Pero también donde siempre hay ganas de seguir adelante.

La Corporación Universitaria del Caribe, Cecar, con su Observatorio Socioeconómico de la Sabana, hizo una investigación, cofinanciada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Pnud, titulada «El mototaxismo en Sincelejo, un análisis socioeconómico». En los resultados obtenidos indica que «la falta de empleo en Sincelejo y Sucre en general fue la causa principal que dio origen al mototaxismo: para el período 1996 – 2003, en Sucre la creación de empleo creció a una tasa (1,2%) menor a la de la población en edad de trabajar (2,3%), generando una incapacidad estructural de la economía departamental para absorber flujos crecientes de mano de obra que se han visto alimentados, además, por fenómenos como el desplazamiento forzado de la población ». Estos resultados develan la realidad del mototaxismo en Colombia. 

Jhon jairo Gil, presidente del Sindicato de Mototrabajadores de Florencia

El mototaxismo en Florencia

«En Florencia, el mototaxismo comenzó hace más o menos 12 años –dice Jhon Jairo Gil Arteaga– Cuando yo utilizaba el servicio de mototaxi no era tanta la población que trabajaba; por eso se notaba poco. Últimamente, debido a la quiebra de empresas que han existido en el departamento,  se ha incrementado el mototaxismo en Florencia». Jhon Jairo Gil Arteaga es hoy presidente del Sindicato de Mototrabajadores de Florencia (Asomotransflo), vocal del Sindicato de Mototrabajadores de Colombia (Sunmcol) y quien hace las veces de vicepresidente de la Asociación de Mototrabajadores de Colombia. Él comenta que entre los mototrabajadores más antiguos, hay personas que llevan ejerciendo 8 y 9 años; «algunos se han retirado. Sabemos que lo hacen porque lo vieron en la Costa y les pareció favorable hacerlo». 

El departamento de Caquetá, cuya capital es Florencia,  se encuentra situado al sur de Colombia. Tiene 30 años como departamento y se encuentra en la Amazonía, región de gran importancia especialmente por sus selvas y su biodiversidad.

El Caquetá tiene una extensión de 88.965 kilómetros cuadrados y lo conforman 16 municipios, 63 inspecciones de Policía, caseríos y poblados. Son  territorios que, por estar donde están, son biodiversos y sus ciudades pequeñas tienen un comercio muy activo que se corresponde con el vigor de su gente.

Un número especial del Boletín RUT (de diciembre de 2004) que publica la Pastoral Social señala «que la economía del Caquetá se sustenta en la producción agropecuaria lícita e ilícita, el extractivismo forestal y pesquero, las actividades comerciales y la prestación de servicios. (…). Dentro de la producción agropecuaria cabe destacar la agricultura lícita o tradicional por un lado y la siembra de cultivos de uso ilícito, como la hoja de coca, por otro». Los cultivos agrícolas tradicionales (plátano, arroz, pancoger) se mantienen como parte esencial de la economía del departamento, a pesar del auge que tuvo la coca hasta mediados de 2004, cuando el gobierno nacional empezó a fumigar y esto los afectó negativamente.

Cerbelión Cruz Peña, vicepresidente encargado del Sindicato de Mototrabajadores de Florencia

Dice Cerbelión Cruz Peña que «a pesar de que los mototaxistas no tengamos una empresa bien constituida, como la Ley laordena, estamos prestando un servicio muy favorable a las personas y me parece muy justo que la administración nos tuviera en cuenta como trabajadores vulnerables que laboramos por la necesidad de empleo que hay aquí; que no nos miren como personas ilegales; nosotros no transportamos nada ilegal y nos gustaría que nos tuvieran en cuenta como un gremio de transportadores que trabaja y lucha por las personas que de verdad lo necesitan. Hay  mucha gente, y ahí me incluyo, con una situación económica muy dura y no tenemos para pagar un transporte de 3.500 pesos para irnos en taxi». Cerbelión Cruz es vicepresidente encargado del Sindicato de Mototrabajadores de Florencia y lleva en el mototaxismo aproximadamente un año.

Dinámicas que se entrecruzan

A través de los años, la población del Caquetà, particularmente de Florencia, ha tenido que enfrentar diversas situaciones de violencia de manera directa. Masacres, violaciones a los derechos humanos, los llamados “falsos positivos”, asesinatos selectivos, extorsiones, reclutamientos y desplazamientos forzados se han respondido con la resistencia social y la organización en procura de la paz. El mencionado boletín que publica la Pastoral Social subraya que «la precaria presencia histórica del Estado en la región ha permitido que empresarios nacionales y extranjeros, congregaciones religiosas, colonos y, recientemente, narcotraficantes y grupos armados, ocupen los espacios (…) es notorio que el incremento de cultivos de uso ilícito a partir de 1978 aceleró la colonización mucho más que en los 30 años anteriores. La agudización del conflicto en esta área data de finales de los años 70, período en el que las Farc [organización insurgente] registraron un notable crecimiento en sus acciones en Caquetá y Guaviare».

De otra parte, en 2006 se anunció el desmonte de varias estructuras del paramilitarismo presentes en el departamento de Caquetá y cinco años después se teme el rearme: Así lo registró el periódico El Tiempo, el 16 de febrero de ese año: «en la entrega número 30 de armas de paramilitares se desmovilizó Juan Carlos Monje, segundo al mando del Bloque Sur Andaquíes y hermano de Jhon Eduar Monje, hasta hace un mes secretario General de la Gobernación de Caquetá y ahora representante del mandatario seccional en Bogotá. (…) Con la ceremonia de este miércoles, quedaron desmontadas las estructuras Próceres del Caguán, Héroes de los Andaquíes y Héroes de Florencia, que dependían del Bloque Sur Andaquíes».

En el momento de la desmovilización esas estructuras controlaban los municipios de Morelia, Valparaíso, Solita, Milán y La Montañita. Hoy no está claro cuántos paramilitares dejaron las armas y cuántos volvieron a sus actividades. En la revista Semana del 20 de abril del 2011, la Organización de Estados Americanos manifiesta su preocupación por que 3.578 desmovilizados de la organización paramilitar  Autodefensas Unidas de Colombia hayan vuelto a la violencia.

El desplazamiento forzado es una situación más que afronta el departamento. Según el Pnud, Colombia es el cuarto país en el mundo con más desplazados. Se calcula que entre 1997 y 2010 hubo más de 3 millones 600 mil personas y sólo en el Caquetá, 95.281 que a raíz del conflicto armado tuvieron que abandonar sus territorios  (seis millones de hectáreas) en calidad de desplazadas.

Así interpreta este intrincado panorama un usuario del mototaxismo en Florencia: «El gobierno prometió a una cantidad de gente que se desplazó y se desmovilizó que le daría su arriendo, subsidio, capacitaciones técnicas por parte del Servicio Nacional de Aprendizaje; sin embargo, incumplió; entonces esta gente busca la manera de sobrevivir; los mototaxistas no le están haciendo daño a nadie, no le quitan nada a nadie» Para muchos habitantes, el mototaxismo se volvió una alternativa ante las adversidades que afrontan en medio del conflicto. 

Miembros Sindicato de Mototrabajadores de Florencia

Las sanciones y sus efectos

La ley 769 de 2002 establece sanciones para el conductor de una motocicleta por prestar un servicio no autorizado: esas sanciones van desde la multa, hasta la inmovilización del vehículo y la suspensión o cancelación de la licencia de conducción. Más tarde, en 2006, ante el fenómeno del mototaxismo, la legislación colombiana expidió el decreto 2961 que ordena a los alcaldes sancionar con 408.000 pesos de multa e inmovilización de cinco días a quien ejerza el mototaxismo.

Esas medidas parecen no contar con las realidades de la región: El director ejecutivo de la Corporación Nacional de Mototaxismo (Conamotax), Rodolfo Fernández, señaló en sus declaraciones para El Espectador del 3 de diciembre de 2007 que las medidas del gobierno son difíciles de aplicar, por cuanto el problema es una  bomba social que no se puede manejar con restricciones, «más si se tiene en cuenta que en el país existen 156 empresas dedicadas a este trabajo »,  Y es enfático en afirmar que las soluciones a este fenómeno no se pueden ejercer por la fuerza

En ese clima de control al mototaximo, se han desencadenado agresiones, accidentes provocados y otras prácticas que vulneran los derechos humanos de los que se conocen como mototrabajadores. «Muchas veces, cuenta Cerbelión Cruz Peña, los señores policías  se colocan detrás de las motos, las empujan, las desestabilizan, las tumban al piso; ha habido muchos accidentes. Igual lo hacen los señores taxistas, los buseteros, Cuando vamos con una persona transitando normalmente por las vías, ellos nos cierran, muchas veces nos tiran los carros encima».

Esas afrentas son cada vez más frecuentes. Por ello y buscando propuestas desde el gremio para resolver la situación, se conformó en septiembre de 2010 la Federación Nacional de Mototrabajadores, Fedemotracol. «Lo que me incitó a liderar el proceso de los mototaxistas, relata Jhon Jairo Gil, fue el maltrato y la incapacidad ante los atropellos a los que nos veíamos sometidos por parte de la Fuerza Pública. Eso  nos llevó a contactar a mototrabajadores de otros departamentos e hicimos  una primera reunión en la ciudad de Popayán. Elegimos una junta, Fedemotracol (Federación de Mototrabajadores de Colombia), en la que yo hago las veces de vicepresidente», agrega.

A partir de la conformación de esta organización, Jhon Jairo Gil Arteaga impulsó la organización de los mototaxistas en Florencia y se conformó hace un año el sindicato de mototrabajadores de esta ciudad, Asomotransflo, del cual es presidente.

Eduardo Perdomo Montenegro, de 46 años, victima de persecución por parte de la policía, antes del accidente.

Testimonios

Robi Salas, habitante del barrio Nueva Colombia, empleado del municipio.

Es muy grande el abuso de autoridad que viene teniendo la Policía Nacional con los mototaxistas y no sólo con ellos, sino con todas las personas que tiene su respectiva motocicleta para trasladarse.

Es impresionante cuando los agentes de policía montan un reten y persiguen las personas y se le abalanzan sobre sus vehículos y les quitan las llaves y el trato que se le está dando a las personas; se les está dando trato de animales o delincuentes, como si fueran los más peligrosos delincuentes de este país y no es así.

Sería bueno que hubiera una organización que le observara con atención esta situación que se está presentando en el municipio de Florencia.

Jorge López, abogado

No hay ninguna parte de la Constitución que prohíba el derecho al trabajo, no estamos pretendiendo que se atente contra la seguridad Estatal. La gente esta aburrida de que la estén humillando; usted protesta y de una vez le meten dos o tres partes y con esos pierde su moto; en cada parte se quiere quitar un salario mínimo.

Es un negocio redondo entre la Secretaria de Transito, el servicio de grúa y el parqueadero. La pelea debe ser legal, ellos hicieron un decreto que hay que tratar de tumbar, desbaratar ese decreto, después de que se suspenda ese decreto, la Secretaria de Transito no puede hacer nada.

Aunque no hago parte de los mototaxis, pero no estoy de acuerdo que se agreda a la gente; que la Fuerza Pública la lesione.

Mototaxista (pide reservar su identidad)

Hace seis meses trabajo en el mototaxismo. Que día iba para el centro y los señores agentes de policía apenas estaban montando el retén; entonces yo seguí y yo iba en medio de dos carros; lo que menos pensé fue que los policías se me fueran a tirar encima de la moto y me hicieran caer sobre otro carro.

El del carro decía que la culpa era mía porque yo iba manejando la moto; yo en ese momento les dije que yo no les respondía por los daños del carro, pero como se me llevaron la moto para los patios y yo la necesitaba para seguir camellando, me toco cuadrar con el dueño del carro para poder sacarla de los patios. Yo pienso que eso está mal hecho, ni siquiera habían montado el retén, apenas estaban poniendo los conos.

Leidy Johana Díaz, habitante de Florencia

Yo estaba en el centro de la ciudad y decidí tomar un mototaxi; cuando veníamos, el conductor no pudo evitar el reten y un policía nos paró y le preguntó que si él era mototaxi; él dijo que no, que él no era mototaxi; el policía le pregunto que quien era yo, el dijo que yo era la novia; no le creo, le dijo; cómo se llama ella. El conductor le respondió: ella se llama Leidy. Y a mí me preguntó: y él, cómo se llama. Yo le dije: Robinson.

El policía pregunto qué cuanto llevábamos de novios. Él dijo: apenas un mes. El policía le dijo al muchacho. Entonces, déle un beso para creerle, o si no, me deja su moto aquí y se va.

José Aurelio Rojas, mototaxista

Hace un mes, el 29 de junio, me atropellaron los policías. Yo venía del barrio El Raicero, bajando por el parque, al pie del Banco Davivienda, en mi motocicleta. Tengo una motocicleta Eco Deluxe, modelo 2011; había un reten de policía, entonces de pronto un agente me hizo el pare; yo paré, me pidió mis documentos; amablemente le pase mis documentos al señor agente.

El agente tenía la comparendera (formato para hacer comparendos o instaurar multas) en las manos y empezó a escribir el comparendo. Entonces yo le dije: agente, qué pasa, qué documento le hace falta. Me dijo: no, es que usted me botó el parrillero aquí a una cuadra, Yo le dije: me da mucha pena, pero eso no es verdad. Y siguió escribiendo y mira hacia el Banco Davivienda donde había gente subiendo y bajando; de pronto iba un señor entrando y le dijo a otro policía que fuera y le trajera a ese señor. Lo trajo y le pidió la cédula y el agente le dijo: ¿cierto que el señor lo trae en la motocicleta? Y el señor le dijo: disculpe señor agente pero yo no lo conozco a él, ni yo he venido con nadie. Entonces en ese momento el señor agente me dijo que mi motocicleta quedaba detenida y yo le dije agente que me daba mucha pena pero yo no me dejaba detener la motocicleta y entonces arranque a irme.

El señor agente me cogió de la cabrilla de mi motocicleta y comenzó a jalarme hasta que me caí y la motocicleta me cayó encima; la gente que estaba cerca me ayudó a levantar, me lesionó una pierna causándome una lesión en la rodilla y entonces otro agente me quito las llaves y me dijo que quedaba detenido por haber agredido a un policía. Me llevaron al Palacio de Justicia, me llevaron al hospital donde me cogieron puntos en la herida que llevaba, me indagaron, me metieron 72 horas en el calabozo, siendo yo el atropellado.

Al otro día me sacaron, me indagaron y me llevaron donde el juez y salí libre, no encontraron culpabilidad. Uno de los dos agentes dijo que yo lo había lesionado. Aquí atropellan a la gente y el culpable es uno.

El señor policía que comenzó el asunto se quedó con mis documentos, que me los pidieron en el Palacio de Justicia; me entrego luego mi cédula, las llaves de la moto y el inventario de la moto, pero no la tarjeta de propiedad, ni la licencia, ni el seguro de mi motocicleta. Ya hace un mes y mi motocicleta sigue indocumentada.

Instaure una demanda contra el agente y hasta ahora no he tenido una respuesta; también le informe lo sucedido al comandante de transito y nada sucedió. En la reunión que tuvimos con el General Palomino, le hice conocer mi caso pero hasta hoy en día no tengo los documentos de mi motocicleta.

About these ads

6 comentarios on “Mototaxismo, una realidad social.”

  1. JAIRO MELO dice:

    ME PARECE UN BUEN INFORME DE UN TRABAJO QUE HA SACADO A MILES DE FAMILIAS DEL HAMBRE Y LA POBRESA EN SI,QUE BUENO SERIA LOGRAR UN DIA LA LEGALIDAD DE ESTE MEDIO DE TRANSPORTE,QUE EN SAMANIEGO NARIÑO ADEMAS DE SER UN MEDIO DE TRANSPORTE SE HAN CONVERTIDO EN UN GRUPO DE TRABAJO SOCIAL,HAN PAVIMENTADO CALLES,CON SUS RECURSOS,HAN HECHO ARREGLO DE VIAS,SON SOLIDARIOS CON LOS UTILES DE LOS ESTUDIANTES,ACOMPAÑAN EN LAS FIESTAS,MARCHAS Y EN LOS MOMENTOS DE CALAMIDAD INCLUIDOS SUS COMPAÑEROS,ESTAN ORGANIZADOS,IDENTIFICADOS Y COMPROMETIDOS CON SU TRABAJO

    • ¡La Comunidad tiene derecho a elegir!

      Porque la mejor protesta, debería ser… ¡La Propuesta!

      Entonces, ¡Vamos a Propuestar!

      EL MOTOTAXI… UN FENOMENO SOCIAL…
      ¡QUE NO EXISTE!

      Si no está estipulado, sino está legalizado, si no hay una norma que lo establezca (y por consiguiente lo controle y lo reglamente), entonces sencillamente… ¡no existe!
      ¿Y por qué?
      Porque supongamos:
      “Yo, voy para mi casa conduciendo mi motocicleta; acabo de almorzar en un restaurante cercano a mi residencia; en el trayecto, una señora que lleva unos documentos en la mano, me hace el pare. Y yo, no sé si por cortesía o por simple curiosidad, me detengo y le digo:
      – Señora, buenas tardes. ¿En qué le puedo ayudar?- y la señora responde y me dice:
      – Buenas tardes, señor. Disculpe, ¿para dónde va?
      – ¿Yo? Pues para mi casa. ¿Por qué?
      – Porque resulta que voy para el hospital, y si no llego a tiempo, es posible que pierda la cita que pedí hace como tres meses.
      – Entiendo. Pero insisto… ¿Yo, en que le puedo ayudar?¿Necesita para el transporte, o qué?
      – ¡No, no, no! ¡Si yo tengo mijito! El favor que le pido es si usted me podría llevar, y yo le reconozco para la gasolina.
      – Esteeeeee. Bueno, sí! Yo la acerco al hospital con mucho gusto…
      De camino a su destino, la señora me comenta que lleva algún tiempo esperando buseta, y nada; parece que no pasan por ahí; y que pues, como no tiene suficiente dinero para el taxi, por eso se atrevió a sacarme la mano, y a pedirme el favor. Y yo pienso que, si estuviera en la misma situación que ella, quizás, haría lo mismo. Porque no creo que sea ni la primera, ni la última persona, que sufre en nuestra ciudad, una situación semejante.
      Entonces, como a dos cuadras del hospital, un par de motos de la Policía de Tránsito me dan alcance, y me piden que me detenga.
      Yo, preocupado por la inusual manera de actuar de los agentes, reduzco la velocidad, les hago caso, y me orillo cerca del andén a mi derecha. Pongo la direccional izquierda; dejo prendida la moto, y entonces la señora que va de afán, se preocupa aún más y les pregunta a los patrulleros:
      – Ajá, ¿pero qué pasa?- y uno de los patrulleros le responde y le dice:
      – Qué pena señora, pero los detuvimos, porque el señor que la lleva es un mototaxista, y eso no está permitido en la ciudad.- y ahí intervengo yo y les digo a los patrulleros:
      – ¿Mototaxista yo? Pero cómo así, si yo lo único que estoy haciendo es servirle a la señora; porque ella me pidió el favor de acercarla al hospital y…- sin embargo, el mismo patrullero me interrumpe y me dice:
      – A mí no me venga con cuentos, usted es mototaxista y por eso le vamos a inmovilizar el vehículo. ¡Eso es ilegal!
      – ¡No, no, no! ¡No señor! Acaso en donde dice que yo soy un mototaxista; usted ve acaso, algún aviso o distintivo que diga que esta moto es un mototaxi? ¿O a mí me ve algún uniforme que lo compruebe? ¡No señor! Está equivocado, yo lo que soy es un buen samaritano que al ver a una persona en apuros, le extiendo mi mano y le presto ayuda; acaso usted en mi caso, ¿no haría lo mismo? – y el patrullero me responde:
      – Sí, pero… – y yo no lo dejo continuar y le digo:
      – ¡Exacto! Entonces, cómo que me va a inmovilizar el vehículo por hacer una buena obra, que cualquiera en nuestro caso haría- y ahí, le cuento el resto de la historia. Entonces, el patrullero asiente con la cabeza y me dice:
      – Pero, si nosotros lo que hacemos es cumplir órdenes- y yo le digo:
      – ¿Órdenes? Pero piense que ustedes están es, para hacer cumplir las leyes; esa, es su misión; ¿O no? Pero si no hay ley alguna que diga que el mototaxi es una actividad ilegal, sino está estipulado, sino está legalizado, si no hay una norma que lo establezca, y por consiguiente lo controle y lo regule, entonces el mototaxismo, simplemente, no existe! Y si no existe, patrullero por favor ¿qué estamos haciendo aquí? Recuerde que la señora va a perder la cita y todo eso que le conté; y por eso les pido, con todo respeto, me den un permiso que estamos de afán.- y la señora completa:
      – ¡Exacto! Sin embargo, gracias por la preocupación, pero, ya nos vamos. Hastalueguito!…
      – (…)
      En ese orden de ideas, ni la Administración Municipal, ni el Consejo, ni la Gobernación, ni mucho menos el Gobierno Central a través de sus Ministerios, ni nadie… están en condiciones de prohibir, circunscribir, limitar o restringir, una actividad informal (mal llamada mototaxi, motoratón, motorapid, o motocity como en Europa etc.) que aunque muchos de nosotros la consideremos como tal, simplemente, no existe y si no, que se atrevan a afirmar lo contrario. Pero al hacerlo, reconozcan, por lo menos, que este fenómeno social se ha convertido en una “cadena de favores” (como el favor del señor, a la señora del hospital…),que le ha brindado a una ciudadanía que adolece de eficaces, eficientes y efectivos medios de transporte y movilización, la posibilidad de satisfacer la necesidad que tenemos todos de llegar a nuestro destino… aún más rápido, sí (pero no por eso, del todo más seguro); más cómodo, sí (y no tan estrechos como en otros transportes); más económico, sí (y por eso, aún más solicitado), y que llega adonde otros no llegan, sí (tal como la propaganda del cepillo de dientes aquel; y no por eso el único puerta a puerta), y hasta más ecológico, sí (ya que emite menos agentes contaminantes que otros)… en últimas, un servicio que ofrece una verdadera fuerza de trabajo alternativa para propios y extraños, afín de resolver ( y/o aportar soluciones, eso sí de manera desorganizada, hay que reconocerlo…) la gran problemática del transporte urbano que sufre la comunidad en innumerables sectores del Distrito.

      El debate, está abierto. Por lo tanto, si lo que se desea es brindarle al pueblo una alternativa responsable de movilidad en nuestra ciudad, es oportuno, pertinente, adecuado y acertado, contar con la opinión de los cientos de miles de usuarios del servicio de transporte público en Santa Marta, quienes día a día utilizan uno u otro medio para realizar sus quehaceres cotidianos; ya sea para el trabajo, o para el estudio; ya sea para el juzgado, o para el médico; ya sea para el mercado o para sus compras; en fin, son ellos, o nosotros, quienes a diario movemos la economía local, aportando, desde distintas esferas, al crecimiento de “La Bahía Más Linda de América”.

      Consecuentemente, si bien es cierto que los ciudadanos elegimos cada tanto a nuestros representantes para la Administración de la ciudad, lo mínimo que esperamos de ellos, es que se nos sea tenido en cuenta nuestro sentir al respecto de esta problemática de transporte; ya que usualmente, en las mesas de debate o discusión, hacen presencia por un lado, o en una mano, los mototaxistas, sus asociaciones o cooperativas; y, en la otra mano, o en el otro lado, se sientan los funcionarios de la Administración. Pero, alguna vez se han preguntado: ¿Quién sostiene ambas manos o partes? ¿Será necesario contestar una pregunta tan obvia? Pues desde luego que la comunidad; es decir, los usuarios del servicio de transporte. Porque si no hay demanda, entonces quien oferta; porque si no hay pueblo que administrar, para qué mandatarios. Es decir, es la comunidad misma, la que permite que tanto una como otra, exista y/o subsista. Es la comunidad, la directamente responsable de que ambas partes funcionen, para bien o para mal.

      Sin embargo, a la comunidad, o a los usuarios, jamás de los jamases se le ha preguntado acerca de que les parecen las medidas que toma la Administración al respecto; o que piensan acerca de las protestas de los mototaxistas; será que estarán de acuerdo con las unas o con las otras; será que consideran oportunas, pertinentes, adecuadas o acertadas tanto las unas como las otras. ¿Será que tanto unas como otras contribuyen positivamente a mejorar la calidad de vida de la mayoría?; es decir de los usuarios que, ¿son la mayoría, no? Porque hay que aclararle a quien no lo recuerde o bien, no lo sepa, que en la mismísima Carta Magna de la nación está consignada una filosofía magistral que dice que: “Los intereses colectivos, priman sobre los particulares”. Significa eso que, ya que los usuarios del servicio público de transporte urbano suman varios cientos de miles, es absolutamente válido invitarle a participar de la discusión, ¿no?

      Con esto, la ecuación más responsable y solidaria sería:

      1.000 (?) Servidores Públicos + 5.000 (?) Mototaxistas + 300.000 (?) Usuarios = ¡Una Ciudad Feliz!

      Sí, ¡Una Ciudad Feliz! ¡Que participa! Que se preocupa por darle inclusión a aquellos que no tienen voz, y por consiguiente ¡ni voto, en la discusión! Una ciudad feliz; sí, habitada por personas conscientes de la importancia de ser parte de las soluciones, que brotan como alternativas eficaces para mejorar a nuestro juicio, las condiciones de vida que nos corresponden.

      Es por eso que, desde aquí, desde el seno de la comunidad, surge la primera propuesta para mirar de cerca el fenómeno del mototaxismo y/o el servicio de transporte público en la ciudad, que con la ayuda de las fuerzas vivas de la misma, los gremios, las asociaciones de padres de familia, los sectores solidarios, las juntas de acción comunal, el comercio formal e informal y, la academia, conformaremos el primer comité que se encargará de darle vida al representante de los usuarios del servicio en las mesas de debate; elegido este por la comunidad misma, con la intervención metodológica que exija el caso, desde la Universidad del Magdalena, esta figura se convertirá en el: “Defensor de los Derechos de los Usuarios del Transporte Público Urbano en Santa Marta” –¡Una estrategia de participación, para los que no tienen voz, ni voto en la discusión!- con la veeduría estricta, puntual e imparcial de los medios de comunicación.

      Así es, el “Defensor de los Derechos de los Usuarios del Transporte Público Urbano en Santa Marta”, será el mecanismo ideal para participar activamente en las mesas de diálogo; así como en los servicios públicos; así como en los servicios de salud, o de comunicaciones, ya sea como defensor del televidente, del lector o del oyente, el “Defensor de los Derechos de los Usuarios del Transporte Público Urbano en Santa Marta”, será el encargado de presentar a consideración de la Administración Distrital, una serie de propuestas serias (provenientes de todos los sectores interesados) con el fin de formalizar el servicio del mototaxismo; esta actividad informal que le ha prestado a la ciudadanía un auxilio inigualable en temas de transporte y movilidad. Pero para que la formalización suceda, es indispensable que colaboremos todos en su correcta organización. Si bien es cierto que las personas que ejercen dicha actividad proporcionan, con su labor, mayor rapidez, mayor economía, mayor cobertura y algunas veces, hasta mayor comodidad que otros prestadores del servicio, es pertinente reconocer que no todas las personas que conducen estos vehículos están calificadas, ni entrenadas técnicamente para tal fin. Al igual que no todas las motocicletas están en las mejores condiciones técnico-mecánicas básicas.

      Por tal motivo, es imperioso que la comunidad aporte desde su propia visión, la responsabilidad que le atañe, teniendo en cuenta que, son los mismos usuarios quienes han permitido que cualquier persona (sin distingo de raza, credo, condición económica o afiliación política…) ejerza dicha actividad, sin percatarse, por simple sentido común, de si la persona que le presta el servicio es la más idónea para conducirla a su destino; de que estén correctamente vestidos, y/o medianamente presentados (y no en bermuda y chanclas por ejemplo), muchas veces vemos que ni zapatos tienen; o de que los cascos de seguridad estén en buen estado al menos, por no decir limpios… De manera que, es necesario que el usuario de este servicio, reconozca que la desorganización del mismo es también propiciada por sí mismo; después, no se pueden quejar alegando que la persona que los transportó les hizo tal o cual fechoría; ya que si mal no estamos, cuando éramos chicos todos, nuestros padres, o familiares cercanos, nos recomendaban que no habláramos con extraños, ni les aceptáramos regalos o dulces etc. En ese entonces no habían mototaxis supongo, pues de lo contrario, en semejantes circunstancias tan inseguras por lo demás, ni de fundas habrían permitido que lo utilizáramos… El “Defensor de los Derechos de los Usuarios del Transporte Público Urbano en Santa Marta”, ¡Una estrategia de participación, para los que no tienen voz, ni voto en la discusión!- Si en verdad el mototaxi es tan útil como lo perciben el común de sus usuarios, lo mínimo que se le solicita a la comunidad es que coadyuve en su efectiva organización, que colabore para que exista; pero para que exista bien, para el bienestar de todos.

      Roguemos todos, para que en esta nueva oportunidad aquella máxima célebre: “Vox Populi, Vox Dei”, “La Voz del Pueblo es la Voz de Dios”, tenga real valor, posea la virtud que le corresponde, y nuestros “clamores colectivos” sean tenidos en cuenta, o por lo menos, sean escuchados… O sino, vamos a tener que conformarnos con el mensaje de la propaganda de televisión aquella que decía: “Si no aparece en las páginas amarillas, ¡No existe!”

      Continuará….

      La siguiente parte del documento, con las respectivas propuestas de solución alternativa… se las haré llegar en los próximos días… (La Comunidad… tiene derecho a elegir…)
      Por su atención; ¡Gracias mil!
      Jairo, ¿Cómo estás? ¡Yo también tengo un sueño!
      Quiero contarte acerca de este sueño: el de ver, por fin, organizado responsablemente el transporte público urbano en nuestra ciudad; por eso, deseo presentar a consideración de los lectores del El Informador, la propuesta que contribuirá a alcanzar de manera efectiva tal sueño… la dejaré consignada en el área de comentarios de tu columna, en comentarios sucesivos; espero lograrlo. Sin embargo, el documento completo lo pueden revisar, aún más detenidamente en la siguiente dirección electrónica: eldefensorsamario.blogspot.com o solicitarlo a través de este mail: eldefensorsamario@gmail.com / Por tu atención, ¡gracias mil!

  2. miller daza dice:

    CONTEXTO DE LUCHA Y PROPUESTA DE MOTOTRABAJADORES A CONGRESO DE TIERRA, TERRITORIO Y SOBERANIA

    En el congreso nacional de tierra territorio y soberanía, habrá discusión sobre la forma y manera de como las organizaciones sociales y políticas podemos fortalecer el trabajo desde la base, cambiando el método e implementando, estrategias que conlleven al empoderamiento del pueblo, para que cada individuo tenga la capacidad de incidir en cambiar el discurso y forma de liderar, empezando desde la autocritica en cada una de nuestras organizaciones.

    Los mototrabajadores presentamos, aproximaciones para la construcción de una nueva legislación, se trata de reflexiones que marcan el camino de la informalidad, desde las dificultades de los motociclistas y sus crisis, pasando por mirar la historia de las normas como instrumento de imposición y el papel de los partidos políticos, que continúan repitiendo el mismo contexto, donde los núcleos de pensamiento y discusión se tornan en áridos espacios de reproducción del discurso que hoy dan señales incontrovertibles de agotamiento e incapacidad de responder a las necesidades de todos.

    Desde la óptica de construir legislación como mandato del congreso de pueblos consideramos revisar el tema urbano desde la Sociedad Civil, la democracia y la justicia social como raíz y sustento de la nueva legislación a fin de rescatar el papel y función a que están llamadas las organizaciones sociales para definir la ruta que nos debe llevar a la construcción de país con vida digna y ¨la ciudad que queremos¨.

    Como ciudadanos entendemos un nuevo país con vida digna al conjunto de acciones desarrolladas en la vida diaria por un conglomerado social; acciones y comportamientos que se fundamenten en el ejercicio real y practico de una ética civil y una ética ciudadana, en los ámbitos de la vida pública y privada. La ética civil, es un conjunto mínimo de valores, que con independencia de nuestro particular punto de vista político, partidista, religioso, étnico o social; nos condiciona en el respeto de valores, que constituyen una exigencia y a la vez un derecho de todos los seres humanos.

    La libre movilidad incluye unos principios fundamentales como: la vida y la integridad personal; la libertad de convivencia, opinión y locomoción, el derecho a la diferencia; la construcción de un ambiente sano; la negociación pacífica de los conflictos; la soberanía popular; la lucha contra toda forma de discriminación, étnica o religiosa; el derecho a una administración de justicia eficaz e imparcial; y la garantía de unas condiciones materiales de la vida que hagan digno y posible el ejercicio de los restantes derechos. Sin la presencia efectiva de estas condiciones mínimas, resulta inviable o cuando menos altamente conflictiva e inestable la existencia de una sociedad.

    DIFICULTADES DE LA INFORMALIDAD

    La difícil situación por la que atraviesa el mototrabajador en Colombia se relaciona en primer término con una crisis profunda de valores que rigen el comportamiento de los colombianos entre sí, y entre estos y la sociedad civil y política; portadora del modelo privatizador que genera desempleo, impone más impuestos y hace cada día más pobres en nombre del desarrollo.

    El modelo económico produce desempleo, desigualdad social y conlleva a los ciudadanos al sufrimiento por la falta de ética de sus gobernantes, donde el ciudadano no encuentra respuesta precisa, para actuar en la vida pública y privada.

    Este vacío ha sido llenado por la presencia de lo que algunos ya han denominado como facultades para los alcaldes o “CULTURA DE LOS DECRETOS Y LA VIOLENCIA”, es decir, los decretos municipales o normas de transito son la presencia de un conjunto de anti valores, que encuentra como justificación la capacidad de opresión y violencia física de que se bastan los agentes de policía y los funcionarios públicos, para imponer a los demás el ejercicio excluyente del poder político, social y económico que le exige el modelo privatizador.

    Los decretos y la economía privada, son la adopción de una mentalidad militarista por parte de los diferentes segmentos de colombianos, llamados funcionarios públicos, que encuentran solución en la norma, y atropellan nuestras diferencias, haciendo tal vez, que el motociclista como desempleado tome por el sendero equivocado del camino armado y violento.

    La problemática del mototrabajador, encuentra su causa inmediata en el hecho de que las normas jurídicas que rigen en nuestro país, no son fruto de un consenso o cuando menos de una libre opción, ya que no se permite la participación plena de las organizaciones de mototrabajadores en la toma de decisiones.

    En las facultades para los alcaldes, esta, permitir la aplicación de principios y normas jurídicas por encima de la carta magna, que derivan en la aplicación del neo constitucionalismo que practica SANTOS y todo su esquema de gobierno, que no ha encontrado un sistema de oposición eficaz, lo que le permite legitimar la imposición: este modelo habla de aplicar la justicia material antes que la ley escrita, el ejecutivo se impone mas allá de lo pedido y con base en fuentes extra-jurídicas (decretos), se vuelve un todo poderoso, que no está sujeto a la ley, en el entendido de la palabra democrática del legislador. El poder ejecutivo actúa como agente político, decide con criterios políticos para preservar con su máscara de justicia sin límites, ni argumentos distintos a los que el modelo les exige aplicar; razones por las cuales las normas que nos rigen, no son producto del acuerdo colectivo, e invisivilizan nuestra historia.

    RAÍZ DE LA CRISIS DE LA INFORMALIDAD

    La población informal en Colombia se caracteriza por la diversidad étnica, cultural y social, que encuentra en el régimen neoliberal un vacío jurídico, cuyas normas no permiten dar solución a los problemas sociales de los estratos menos favorecidos.

    El gobierno de unidad nacional traduce un régimen político que asfixia la posibilidad de la presencia de los movimientos sociales; Las características de este modelo neoliberal, centralista y presidencialista, resulta ser lo más contrario a la realidad que pretendían regular. El centralismo como poder ejecutivo continúa por encima del poder legislativo y judicial por lo que no se puede contar con un gobierno de transparencia y equidad.
    El peso de la deuda pública sobre las finanzas estatales se originó cuando la Constitución de 1991 introdujo la prohibición de utilizar los recursos de la emisión monetaria para financiar el Presupuesto Nacional, lo cual obligó al gobierno a emitir bonos de deuda pública (los llamados TES) que se colocaron en los mercados financieros pagando tasas de interés de mercado, de tal forma que una porción creciente de los impuestos fue absorbida por el costo financiero de los mismos.

    El presupuesto participativo y las regalías para los departamentos y sus municipios son el resultado de un proceso de decisión colectiva que involucra una variedad de agentes (legisladores, Ministerios de Gobierno, Ministro de Economía, la burocracia), cada uno de los cuales tiene sus propios incentivos. Dado que la mayoría de estos agentes involucrados en el proceso de presupuesto representan intereses políticos o intereses sectoriales, la combinación de estos intereses individuales y excluyentes generan la sobre explotación de los recursos públicos dando como resultado un gasto y un déficit excesivos.

    Este problema compromete la capacidad de los representantes elegidos para ejecutar sus planes de gobierno. Adicionalmente, la inflexibilidad del presupuesto puede poner en peligro la estabilidad macroeconómica, por cuanto dificulta los ajustes en situaciones fiscales deficitarias. La implicación directa hasta el presente ha sido el aumento persistente de la deuda pública, el cual debe revertirse en aras de la estabilidad económica.

    LA NORMATIVIDAD COMO IMPOSICIÓN

    El mensaje principal del modelo de gobierno de Santos, como formulación teórica, es sostener el poder ejecutivo, como el supuesto pacto social de unidad nacional; por encima del poder legislativo y del poder judicial.

    Para el mototrabajador, el vendedor ambulante, el subempleado y toda la informalidad: La construcción de un nuevo país, no puede ser entonces sino el fruto del acuerdo de los diferentes sectores de una sociedad, que encuentra en ella el espacio en el cual confluyen sus intereses vitales y se deben pactar normas que eviten futuras confrontaciones, de modo que en ellas se utilicen los mecanismos del dialogo y la concertación.

    La misión, pues, de una nueva legislación, es la de fijar las reglas para la resolución de las presentes y futuras controversias fundamentales de una sociedad, sería un punto de encuentro y de convergencia de intereses con el cual debe identificarse sino toda, al menos la gran mayoría de la población.

    Nuestra historia constitucional, muy por el contrario, ha desconocido este planteamiento. Entre 1811 y 1886 fueron expedidas quince constituciones de vigencia nacional. A cada una de estas constituciones precedió una confrontación bélica entre los colombianos, las llamadas guerras civiles del siglo XIX que correspondió con la expedición de una nueva constitución por parte del vencedor en la guerra, quien imponía sus reglas del juego a los demás colombianos.

    El siglo XX ha visto pasar más de 170 reformas a la constitución, tomando como rasgo común la imposición de determinados sectores de colombianos sobre los restantes.

    El predominio del modelo neoliberal ya no es un secreto para nadie en la conducción del comportamiento de los colombianos. De hecho, el sistema de valores de la economía privada opera como un discurso de control social, fiscal, económico y político que cohesiona el universo de valores, y manejo de conceptos y racionalidades que permitieron, por ejemplo, que el dominio del poder ejecutivo se constituya en norma de conducta indiscutida para la comunidad pasando por encima de la carta magna y demás poderes establecidos en la constitución nacional.

    Lo cierto es que determinadas actitudes asumidas por sectores de la oligarquía, entre las que contamos, la despreocupación por los problemas sociales cotidianos que afrontan los estratos uno y dos, así como el hecho de que en los momentos de crisis, no asumen conductas acordes con la situación real, ni diferentes de las adoptadas por la dirigencia en Colombia, enfocadas solamente en sostener la deuda pública, trasladándosela a los hombros de los más necesitados.

    La presión del modelo económico deriva en la aparición de un fuerte vacio ético, generado por nuestra incapacidad de organizarnos desde la base y protestar de forma integral y contundente. Este es el estado actual de la crisis que se desea afrontar y que nos coloca en una situación a medio camino en que aun no hemos abandonado la tradición, representativa, electoral, continuista y seguimos debatiendo con discursos estériles y creando escenarios improductivos. Lo cual nos impide avanzar en la construcción de país con vida digna para todos y todas.

    LOS PARTIDOS POLÍTICOS

    Cuenta la historia tradicional que La Hacienda constituyo la forma a través de la cual se relaciono un numeroso sector de colombianos con los poderes públicos durante la colonia y buena parte de la era Republicana. Ella – la Hacienda- mediatizaba la vinculación ciudadano- Estado, la cual, por la insuficiente presencia de la acción gubernamental, recreo un sencillo pero completo microcosmos en que la proyección de la soberanía ciudadana, concluye en la relación siervo-hacendado, que se alimenta por un vínculo clientelista integrado por dos componentes simultáneos: paternalismo y autoritarismo.

    La relación es efectivamente autoritaria, pero de una satisfacción pasiva para el ciudadano que puede ser caracterizada de paternalista. El señor ofrece protección y manutención, el siervo trabajo y sumisión. Ambos están ligados por una suerte de mutualismo paternalista y autoritario donde, desde luego, el señor deriva los mayores beneficios.

    Los partidos tradicionales, las organizaciones sociales y políticas reproducen ese mismo esquema. En lugar de contribuir como ámbitos para el ejercicio de una militancia tolerante que permita la apropiación de costumbres y hábitos democráticos, desemboca en la generación de seguidores fanatizados por uno u otro color político; y más recientemente, en el voltee arepismo y mantenimiento de caudas de votos y conciencias cautivas, sostenidas mediante maquinarias clientelistas que reproducen en la relación gamonal-político-elector- cautivo, el mutualismo que antaño sostuvo el sistema económico de la hacienda.

    Por manipulación histórica que han ejercido los partidos políticos tradicionales convirtieron el estado en un ente sometido a sus mandatos; sus políticas clasistas y excluyentes dieron origen a factores como: crear privilegios que son aprovechados en su propio beneficio por los grupos que logran acceso a los aparatos de poder, conducen a una administración deficiente de las entidades públicas donde se consumen recursos en decisiones incorrectas y en favores clientelistas y se favorecen en la creación de organismos fachadas que terminan contribuyendo al favorecimiento de la corrupción(contraloría, defensoría del pueblo, ministerio de la desprotección social, procuraduría).

    Por lo tanto creemos que los procesos electorales, sean superados por procesos participativos que permitan de manera permanente, control seguimiento y cogestión de los programas públicos permitiendo así la participación de los sectores populares en las políticas de reproducción de fuerza de trabajo, de esta forma podríamos hablar de que en Colombia se realiza un ejercicio de verdadera democracia.

    EL RÉGIMEN POLÍTICO DEL MODELO NEOLIBERAL

    Entendemos por régimen político las normas que se establecen para el ejercicio de la actividad política en un lapso de tiempo determinado. El Estado como formación histórica asume las características propias de una estructura antidemocrática que por su naturaleza hace complejo, difícil y exclusivo el acceso a las posiciones de poder; la historia menciona que entre 1950 y 1991 fueron 41 años de vida institucional de los cuales 34 años se desarrollaron al amparo de Estado de Sitio.

    La actual vigencia del modelo neoliberal se formula en dos reglas que sustentan su permanencia: La instauración del modelo en el sistema y las finanzas y La figura de unidad nacional. Hoy día El gobierno de SANTOS como ejecutivo es el elemento continuista, complementario y degenerativo que no solo teje una tupida red para el arribo a la gestión pública, sino que también hace de la economía el botín de guerra a que tiene derecho el vencedor en la batalla de las prebendas políticas y en la clientelización y sometimiento del elector.

    La figura de unidad nacional se constituye en la herramienta con la cual se asume de forma directa la respuesta del Estado y del Statu Quo a todas las manifestaciones de disenso y protesta social, particularmente aquellas que no encajan en el marco estrecho de la opción bipartidista; esta herramienta es la secuela más grave de implantar la unidad nacional de carácter permanente.

    Este hecho genera en el país una situación de estado de zozobra colectiva, constante y de inseguridad jurídica a que se ven sometidos los habitantes del campo y la ciudad como consecuencia de la vigencia de las normas supuestamente descentralizadas.

    De esta manera para el mototrabajador en Colombia, la problemática de la informalidad reclama la movilización social, contra toda normatividad excluyente que impide el buen vivir y la circulación de la motocicleta, no se puede seguir aceptando situaciones sin respeto al derecho al trabajo, a la libre movilidad, las políticas, planes de desarrollo y de movilidad no responden a estudios socioeconómicos reales de las ciudades, son modelos copiados y por tanto equivocados, no mitigan las necesidades de índole alimentaria y de sobrevivencia de las gentes.

    En esta disputa por gobernar, con las ventajas para unos, en cuanto a la lucha por el poder, se realza el vacío jurídico, moral y ético, de la desprestigiada oligarquía, que no se va a transformar automáticamente con discursos, sino con movilizaciones y espacios populares como el nuestro siempre y cuando se logre unificar todos los escenarios de lucha popular.
    A las organizaciones sociales y políticas, nos toca evaluar el accionar metodológico para que nuestras bases en carne propia, reconozcan que hay ausencia de una oposición fuerte y aun mas de una opción social y política, que le ofrezcan al país la construcción del camino y la esperanza que nos permita sobrellevar las contradicciones sin mayor riesgo.
    Los mototrabajadores creemos que de esta evidencia real y colectiva saldrá el acompañamiento, la solidaridad, el sentir que irá creciendo y adquiriendo iniciativa, protagonismo y poder popular. Por ahora nos queda que los diferentes escenarios del movimiento social profundicemos en esos esfuerzos y en todas las formas de integración, creando y reafirmando formas de organización legitima en busca del buen vivir y en defensa de los derechos de la naturaleza, hasta la lucha dentro y fuera del estado, utilizando los mismos medios con proyectos prácticos, sin caer en demagogias y en prácticas de proteccionismo, pero siempre REEVALUANDO las contradicciones y manejando los dos modelos.
    Creemos que eso nos permite ponerle el sello del resurgimiento, de una posibilidad colectiva para enfrentar el modelo sociopolítico abanderado en este momento por el sector tradicional y alternativo que no representa un camino de avanzada para una Colombia distinta.
    Estamos seguros que una legislación popular con democracia, con soberanía, con justicia solo puede surgir de la mano de los siempre negados y excluidos, vendedores ambulantes, de minutos, viviendistas, desplazados y mototrabajadores de todo el país.

    EL MOTOTRABAJADOR COMO CIUDADANO
    Para los mototrabajadores la división territorial de nuestro país es el producto de la distribución de intereses de los llamados padres de la patria. Los límites de los países del mundo son el resultado de intereses que han desconocido el ideal de los pueblos.
    Se promulga en las escuelas que ser colombiano es amar la patria, memorizar el himno nacional, reconocer el escudo, respetar la bandera, no criticar las instituciones y obedecer los gobiernos. Este código de valores no permite que la gente se reconozca diferente, inculca en el individuo la búsqueda de una personalidad idealizada, carente de historia cuya pretensión es inalcanzable.
    El papel del ciudadano en la sociedad y el concepto de país se deben evaluar urgentemente. Por nuestra parte la nación no puede ser un concepto acabado, es un proyecto en construcción y debe ser colectiva. El estado debe ser el resultado de un contrato entre los pueblos que habitan un territorio que bien puede llamarse país, en donde se acuerden formas y normas para la convivencia.
    Por lo que se requiere más que formulas y modelos, más que lideres sabihondos o prohombres de estomago y posición social; lo que se requiere es un gobierno que brinde garantías de gobernabilidad para que las comunidades implementen y administren sus propios destinos.
    La relación de los mototrabajadores y los ciudadanos en su rutina solidaria de humor y convivencia urbana, nos hace repensar y recrear la historia, valorando los saberes propios la tradición local y el accionar colectivo.
    La dinámica urbana en su mundo pintoresco y cotidiano hace de Colombia un país posible, sin olvidar que somos el resultado de las culturas de la vida lo que nos permite empezar A SER NOSOTROS.

    EL CAMINO DE LA DEMOCRACIA
    La democracia como un modo de ser con otros es un reto que impone el discurso democrático es que ESTE, a diferencia de otros debe ser adecuadamente interiorizado en las organizaciones, para que cada ciudadano lo asuma en propiedad.

    La concepción de la política en nuestra sociedad, ha sido entendida a lo largo de la historia pasada y reciente como la continuación de la guerra por otros medios. La ausencia de fronteras precisas entre una y otra ha conducido a una confusión en que los actores son simultáneamente políticos y opositores.

    Creemos imperativo rescatar los medios propios de la política que son los del dialogo y la concertación, los que reconocen al adversario su derecho a existir en primer lugar y luego su derecho a utilizar la capacidad argumentativa como el instrumento que posibilita el desarrollo de una sociedad en un marco creativo, diverso y plural.

    En suma, una legislación debe ser el resultado de una creación colectiva, un compromiso sincero y una elección gratuita, como garantías mas perenne de su existencia, en el rescate y aplicación de las virtudes ciudadanas y particularmente de aquellas que asumen la soberanía popular como una forma de ser con otros.

    SOCIEDAD CIVIL Y DEMOCRACIA

    Una muy difundida concepción del pensamiento de occidente planea y construye el ejercicio político desde el Estado. De modo que los actores políticos persiguen como objetivo básico de su actividad la conquista de posiciones de poder al interior del Estado, éste sería pues el principal instrumento para procurar la transformación de la sociedad.

    Otros por el contrario estiman que la tarea principal de la acción política se centra en el fortalecimiento de la Sociedad Civil. Esta posición, opuesta a la concepción estatista, privilegia las múltiples y heterogéneas instancias y grupos de poder que hacen presencia en una sociedad.

    Desde este ángulo de la política se deriva que son los movimientos sociales y no los partidos políticos los que están llamados a jugar un papel protagónico en la construcción de una democracia. A través de los movimientos sociales, resulta más permeable la apropiación de valores democráticos, ya que la organización social al incorporar la representación gremial y laboral hace aun mas directa y palpable la participación del ciudadano en la actividad política; derrumbando así la inmediatez de pensamiento que conlleva a que el pueblo en aras de una solución aparente a sus necesidades insatisfechas, vende su conciencia dejando a la democracia ausente en cada proceso electoral

    En ese sentido, y respondiendo a una necesidad obvia del hombre como ser social, la Constitución contempla la participación de los movimientos sociales en la vida política y electoral del país. Esta tendencia que se viene consolidando en los últimos seis años, de unificar todos los escenarios de la lucha popular, abre un nuevo camino de alternativas políticas que muy seguramente capitalizara con éxito el desafecto de amplios sectores ciudadanos hacia las estructuras partidistas que decepcionaron profundamente en su labor de mediación frente a los poderes públicos.

    Esta integración popular ahora desplegada por organizaciones sociales tan diversas como campesinos, mototrabajadores, estudiantes artistas, indígenas, negritudes, etc. Esta llamada a fortalecer los tejidos más endebles de nuestra sociedad, en la certeza de que una sociedad civil fuerte – que haya interiorizado unos valores civiles y democráticos – es la mejor garantía para una sociedad y un Estado democráticos.

    DEMOCRACIA Y CIUDADANÍA

    Pensamos que uno de los aspectos esenciales en este desafío por construir nuestra legislación es el reconocimiento del individuo como ciudadano, es decir, como sujeto activo de la política y de la cotidianidad.

    Como sujeto activo de la política resulta esencial reconocer el derecho de cada colombiano a sentirse depositario de una cuota de poder, de esas tantas que sumadas componen la resultante de la soberanía Popular. Si partimos entonces de aceptar en cada uno de nosotros la condición de depositarios del poder político, estaremos comenzando a entender el papel protagónico y por ende la responsabilidad inmensa que nos cabe en la formulación de una nueva institucionalidad más amplia, mas democrática y mar participativa; en la seguridad que esas, las conquistas de la democracia política obtenidas en una nueva legislación, son el peldaño más sólido para garantizar una convivencia pacífica con justicia social.

    Pero además, la condición de ciudadanos nos demanda ser también sujeto activos de nuestra cotidianidad, en nuestro relacionamiento con los seres más cercanos a quienes en nombre de tantos prejuicios hemos negado el derecho al afecto, a la ternura y a las inmensas posibilidades que tenemos de construir la democracia desde lo más intimo de nuestros hogares.

    El ideal de la democracia es, en suma, la autodeterminación del individuo en sociedad sobre sus condiciones y modos de vida, es la elección libre del hombre y de la mujer que a partir de su razón lucha por la determinación de su futuro.

    SOBERANÍA POPULAR

    Como Sustento de la Democracia la soberanía popular es aquella que tiene en cuenta al pueblo como fuente surtidor que alimenta la formulación de las instituciones políticas.

    A través del mandato ciudadano esta fuente tiene el poder Y cuenta con la autoridad y la capacidad suficientes para modificar las instituciones, cuando estas resulten precarias e ineficientes para asegurar un desarrollo democrático. Es también este mismo pueblo quien a través de sus representantes fija las líneas generales de conducción de una sociedad.

    A pesar de la importancia que convierte a la voluntad ciudadana en la espina dorsal de un sistema democrático, aquella tiene unos límites y unos parámetros cuya salvaguardia es capital para definir la vigencia de una democracia.

    El principal límite es el respeto por la existencia y manifestación de las minorías étnicas, religiosas, políticas y culturales, en una palabra del derecho a la diferencia.

    Es inadmisible en una sociedad democrática estimar como aceptado que por razón del principio de las mayorías se coarte la facultad de grupos humanos distintos al predominante a desplegar sus potencialidades.

    La democracia no se concibe desde una homogénea identidad en la cual todos se reconocen sino a partir de las diferencias, ya que la pluralidad es la condición específica de toda vida política.

    DEMOCRACIA Y JUSTICIA SOCIAL

    Un sistema democrático es legítimo si logra resolver los problemas fundamentales que han puesto en contradicción a una sociedad. Construir una democracia al margen de las necesidades más sentidas de la población no solo es antidemocrático, sino que además conllevara a la creación de condiciones de inconformismo que dará origen su pronta disolución.

    Democracia e injusticia social son términos incompatibles, aunque por desgracias a veces simultáneas. No se puede soportar vivir una situación de democracia política mientras se sobrevive en precarias condiciones sociales, el estado debe concebir y ejecutar unas políticas reales y claras encaminadas a la superación de la pobreza.

    Esta reflexión nos ubica en el momento actual, donde la lucha por una modernización del aparato productivo parece subordinar el desarrollo de programas que atiendan las prioridades de orden social. Hoy la modernización, y con ella la apertura económica aparece como un hecho insalvable, producto de la internacionalización de los mercados. Respecto de la apertura podría decirse que si no nos metemos con ella, ella se mete con nosotros. En este contexto el desafío que afronta la democracia es el de saber conciliar, por ejemplo, la expansión de una industria turística, con el derecho ancestral de centenarias culturas que habitan tierras objeto de expansión del capital.

    He allí una oportunidad para lograr una alternativa que nos permita aprovechar lo mejor de dos mundos.

    Un proceso de modernización de la economía agraria debe tener de presente que empresarios agrarios no son solo los grandes conglomerados agroindustriales, sino también las pequeñas y medianas unidades productivas que demandan del Estado alternativas viables que hagan competitivos sus productos en los mercados regionales, nacionales e internacionales.

    Existen fructíferas y valiosas experiencias de cómo pequeños productores suficientemente organizados y asistidos técnica y financieramente colocan hoy día sus frutos en mercados exigentes como el norteamericano y europeo. Por desgracia estas cifras a veces no aparecen en los registros de exportaciones, ni en los informes de aquellos que endilgan a los procesos de reforma agraria un descenso en la productividad. Un mundo económico como el contemporáneo, con toda certeza, nos resulta imposible sustraernos, demanda de las organizaciones agrarias el acopio de toda la fe, la esperanza, la unidad y la energía necesarios para dejar viejas malquerencias y enfrentar con el compromiso que les caracteriza el reto de convertirse en unidades económicas rentables que garanticen condiciones materiales de vida dignas y en esa medida apuntalen las bases de una democracia duradera.

    No acaba de entender uno como el Estado pone en marcha Agro Ingreso Seguro y concede líneas de crédito mas cómodas exenciones para los grandes exportadores y en su lugar, fija altísimas tasas de interés cuando se trata de financiar la actividad económica de los pequeños productores agrarios.

    En fin, creemos que la esencia de la política consiste en el reconocimiento de la existencia de cada uno, de su importancia como sujeto social y de la fuente de vitalidad que supone para una sociedad la presencia de conflictos que permitan generar opciones y no suprimirlas.

    En este sentido, las verdades que fundamentan una democracia solo pueden nacer de la posibilidad real de discusión y argumentación que posean los individuos ya que la única forma de probar que uno u otro sujeto tiene la razón es permitir a los restantes la demostración de lo contrario. Ello, porque a las democracias las vuelven fuertes los consensos y no las armas, las nutren las discusiones y no las imposiciones.

    LA PAZ SE HACE SIN HAMBRE
    POR EL DERECHO AL TRABAJO MOTOTRABAJADORES PRESENTES

    Desde la informalidad: MOTOTRABAJADORES DE COLOMBIA

    • DANIEL FERNANDEZ dice:

      Porque la mejor protesta… debería ser… La Propuesta!

      Para Reflexionar…

      La Comunidad… tiene derecho a elegir!

      EL MOTOTAXI… UN FENOMENO SOCIAL…
      ¡QUE NO EXISTE!

      Si no está estipulado, sino está legalizado, si no hay una norma que lo establezca (y por consiguiente lo controle y lo reglamente), entonces sencillamente… ¡no existe!
      ¿Y por qué?
      Porque supongamos:
      “Yo, voy para mi casa conduciendo mi motocicleta; acabo de almorzar en un restaurante cercano a mi residencia; en el trayecto, una señora que lleva unos documentos en la mano, me hace el pare. Y yo, no sé si por cortesía o por simple curiosidad, me detengo y le digo:
      – Señora, buenas tardes. ¿En qué le puedo ayudar?- y la señora responde y me dice:
      – Buenas tardes, señor. Disculpe, ¿para dónde va?
      – ¿Yo? Pues para mi casa. ¿Por qué?
      – Porque resulta que voy para el hospital, y si no llego a tiempo, es posible que pierda la cita que pedí hace como tres meses.
      – Entiendo. Pero insisto… ¿Yo, en que le puedo ayudar? ¿Necesita para el transporte, o qué?
      – ¡No, no, no! ¡Si yo tengo mijito! El favor que le pido es si usted me podría llevar, y yo le reconozco para la gasolina.
      – Esteeeeee. Bueno, sí! Yo la acerco al hospital con mucho gusto…
      De camino a su destino, la señora me comenta que lleva algún tiempo esperando buseta, y nada; parece que no pasan por ahí; y que pues, como no tiene suficiente dinero para el taxi, por eso se atrevió a sacarme la mano, y a pedirme el favor. Y yo pienso que, si estuviera en la misma situación que ella, quizás, haría lo mismo. Porque no creo que sea ni la primera, ni la última persona, que sufre en nuestra ciudad, una situación semejante.
      Entonces, como a dos cuadras del hospital, un par de motos de la Policía de Tránsito me dan alcance, y me piden que me detenga.
      Yo, preocupado por la inusual manera de actuar de los agentes, reduzco la velocidad, les hago caso, y me orillo cerca del andén a mi derecha. Pongo la direccional izquierda; dejo prendida la moto, y entonces la señora que va de afán, se preocupa aún más y les pregunta a los patrulleros:
      – Ajá, ¿pero qué pasa?- y uno de los patrulleros le responde y le dice:
      – Qué pena señora, pero los detuvimos, por que el señor que la lleva es un mototaxista, y eso no está permitido en la ciudad.- y ahí intervengo yo y les digo a los patrulleros:
      – ¿Mototaxista yo? Pero cómo así, si yo lo único que estoy haciendo es servirle a la señora; porque ella me pidió el favor de acercarla al hospital…- sin embargo, el mismo patrullero me interrumpe y me dice:
      – A mí no me venga con cuentos, usted es mototaxista y por eso le vamos a inmovilizar el vehículo. ¡Eso es ilegal!
      – ¡No, no, no! ¡No señor! Acaso en donde dice que yo soy un mototaxista; usted ve acaso, algún aviso o distintivo que diga que esta moto es un mototaxi? ¿O a mí me ve algún uniforme que lo compruebe? ¡No señor! Está equivocado, yo lo que soy es un buen samaritano que al ver a una persona en apuros, le extiendo mi mano y le presto ayuda; acaso usted en mi caso, ¿no haría lo mismo? – y el patrullero me responde:
      – Sí, pero… – y yo no lo dejo continuar y le digo:
      – ¡Exacto! Entonces, cómo que me va a inmovilizar el vehículo por hacer una buena obra, que cualquiera en nuestro caso haría, ¿ah?- y ahí, le cuento el resto de la historia. Entonces, el patrullero asiente con la cabeza y me dice:
      – Pero, si nosotros lo que hacemos es cumplir órdenes- y yo le digo:
      – ¿Órdenes? Pero piense que ustedes están es, para hacer cumplir las leyes; esa, es su misión; ¿O no? Pero si no hay ley alguna que diga que el mototaxi es una actividad ilegal, sino está estipulado, sino está legalizado, si no hay una norma que lo establezca, y por consiguiente lo controle y lo regule, entonces el mototaxismo, simplemente, no existe! Y si no existe, patrullero ¿qué estamos haciendo aquí? Recuerde que la señora va a perder la cita y todo eso que le conté; y por eso les pido, con todo respeto, me den un permiso que estamos de afán.- y la señora completa:
      – ¡Exacto! Sin embargo, gracias por la preocupación, pero, ya nos vamos. Hastalueguito!…
      – (…)
      En ese orden de ideas, ni la Administración Municipal, ni el Consejo, ni la Gobernación, ni mucho menos el Gobierno Central a través de sus Ministerios, ni nadie… están en condiciones de prohibir, circunscribir, limitar o restringir, una actividad informal (mal llamada mototaxi, motoratón, motorapid, motocity etc.) que aunque muchos de nosotros la consideremos como tal, simplemente, no existe y si no, que se atrevan a afirmar lo contrario. Pero al hacerlo, reconozcan, por lo menos, que este fenómeno social se ha convertido en una “cadena de favores” (como el favor del señor, a la señora del hospital…), que le ha brindado a una ciudadanía que adolece de eficaces, eficientes y efectivos medios de transporte y movilización, la posibilidad de satisfacer la necesidad que tenemos todos de llegar a nuestro destino… aún más rápido, sí (pero no por eso, del todo seguro); más cómodo, sí (y no tan estrechos como en otros transportes); más económico, sí (y por eso, aún más solicitado), y que llega adonde otros no llegan, sí (tal como la propaganda del cepillo de dientes aquel; y no por eso el único puerta a puerta), y hasta más ecológico , sí (ya que emite menos contaminantes que otros)… en últimas, un servicio que ofrece una verdadera fuerza de trabajo alternativa para propios y extraños, afín de resolver ( y/o aportar soluciones eso sí, de manera desorganizada, hay que reconocerlo…) la gran problemática de transporte urbano que sufre la comunidad en innumerables sectores del Distrito.
      El debate está abierto. Por lo tanto, si lo que se desea es brindarle al pueblo una alternativa responsable de movilidad en nuestra ciudad, es oportuno, pertinente, adecuado,

      Continuará….

      La segunda parte del documento, con las respectivas propuestas de solución alternativa… se las haré llegar en los próximos días… (La Comunidad… tiene derecho a elegir…)

      Por su atención; ¡Gracias mil!

  3. DANIEL FERNANDEZ dice:

    Porque la mejor protesta… debería ser… La Propuesta!
    Para Reflexionar…
    La Comunidad… tiene derecho a elegir!

    El debate, está abierto. Por lo tanto, si lo que se desea es brindarle al pueblo una alternativa responsable de movilidad en nuestra ciudad, es oportuno, pertinente, adecuado y acertado, contar con la opinión de los cientos de miles de usuarios del servicio de transporte público en Santa Marta, quienes día a día utilizan uno u otro medio para realizar sus quehaceres cotidianos; ya sea para el trabajo, o para el estudio; ya sea para el juzgado, o para el médico; ya sea para el mercado o para sus compras; en fin, son ellos, o nosotros, quienes a diario movemos la economía local, aportando, desde distintas esferas, al crecimiento de “La Bahía Más Linda de América”.

    Consecuentemente, si bien es cierto que los ciudadanos elegimos cada tanto a nuestros representantes para la Administración de la ciudad, lo mínimo que esperamos de ellos, es que se nos sea tenido en cuenta nuestro sentir al respecto de esta problemática de transporte; ya que usualmente, en las mesas de debate o discusión, hacen presencia por un lado, o en una mano, los mototaxistas, sus asociaciones o cooperativas; y, en la otra mano, o en el otro lado, se sientan los funcionarios de la Administración. Pero, alguna vez se han preguntado: ¿Quién sostiene ambas manos o partes? ¿Será necesario contestar una pregunta tan obvia? Pues desde luego que la comunidad; es decir, los usuarios del servicio de transporte. Porque si no hay demanda, entonces quien oferta; porque si no hay pueblo que administrar, para qué mandatarios. Es decir, es la comunidad misma, la que permite que tanto una como otra, exista y/o subsista. Es la comunidad, la directamente responsable de que ambas partes funcionen, para bien o para mal.

    Sin embargo, a la comunidad, o a los usuarios, jamás de los jamases se le ha preguntado acerca de que les parecen las medidas que toma la Administración al respecto; o que piensan acerca de las protestas de los mototaxistas; será que estarán de acuerdo con las unas o con las otras; será que consideran oportunas, pertinentes, adecuadas o acertadas tanto las unas como las otras. ¿Será que tanto unas como otras contribuyen positivamente a mejorar la calidad de vida de la mayoría?; es decir de los usuarios que, ¿son la mayoría, no? Porque hay que aclararle a quien no lo recuerde o bien, no lo sepa, que en la mismísima Carta Magna de la nación está consignada una filosofía magistral que dice que: “Los intereses colectivos, priman sobre los particulares”. Significa eso, que ya que los usuarios del servicio público de transporte urbano suman varios cientos de miles, es absolutamente válido invitarle a participar de la discusión, ¿no?

    Con esto, la ecuación más responsable y solidaria sería:

    1.000 (?) Servidores Públicos + 5.000 (?) Mototaxistas + 300.000 (?) Usuarios = ¡Una Ciudad Feliz!

    Sí, ¡Una Ciudad Feliz! ¡Que participa! Que se preocupa por darle inclusión a aquellos que no tienen voz, y por consiguiente ¡ni voto, en la discusión! Una ciudad feliz; sí, habitada por personas conscientes de la importancia de ser parte de las soluciones, que brotan como alternativas eficaces para mejorar a nuestro juicio, las condiciones de vida que nos corresponden.

    Es por eso que, desde aquí, desde el seno de la comunidad, surge la primera propuesta para mirar de cerca el fenómeno del mototaxismo y/o el servicio de transporte público en la ciudad, que con la ayuda de las fuerzas vivas de la misma, los gremios, las asociaciones de padres de familia, los sectores solidarios, las juntas de acción comunal, el comercio formal e informal y, la academia, conformaremos el primer comité que se encargará de darle vida al representante de los usuarios del servicio en las mesas de debate; elegido este por la comunidad misma, con la intervención metodológica que exija el caso, desde la Universidad del Magdalena, esta figura se convertirá en el: “Defensor de los Derechos de los Usuarios del Transporte Público Urbano en Santa Marta” –¡Una estrategia de participación, para los que no tienen voz, ni voto en la discusión!- con la veeduría estricta, puntual e imparcial de los medios de comunicación.

    Así es, el “Defensor de los Derechos de los Usuarios del Transporte Público Urbano en Santa Marta”, será el mecanismo ideal para participar activamente en las mesas de diálogo; así como en los servicios públicos; así como en los servicios de salud, o de comunicaciones, ya sea como defensor del televidente, del lector o del oyente, el “Defensor de los Derechos de los Usuarios del Transporte Público Urbano en Santa Marta”, será el encargado de presentar a consideración de la Administración Distrital, una serie de propuestas serias (provenientes de todos los sectores interesados) con el fin de formalizar el servicio del mototaxismo; esta actividad informal que le ha prestado a la ciudadanía un auxilio inigualable en temas de transporte y movilidad. Pero para que la formalización suceda, es indispensable que colaboremos todos en su correcta organización. Si bien es cierto que las personas que ejercen dicha actividad proporcionan, con su labor, mayor rapidez, mayor economía, mayor cobertura y algunas veces, hasta mayor comodidad que otros prestadores del servicio, es pertinente reconocer que no todas las personas que conducen estos vehículos están calificadas, ni entrenadas técnicamente para tal fin. Al igual que no todas las motocicletas están en las mejores condiciones técnico-mecánicas básicas.

    Por tal motivo, es imperioso que la comunidad aporte desde su propia visión, la responsabilidad que le atañe, teniendo en cuenta que, son los mismos usuarios quienes han permitido que cualquier persona (sin distingo de raza, credo, condición económica o afiliación política…) ejerza dicha actividad, sin percatarse, por simple sentido común, de si la persona que le presta el servicio es la más idónea para conducirla a su destino; de que estén correctamente vestidos, y/o medianamente presentados (y no en bermuda y chanclas por ejemplo), muchas veces vemos que ni zapatos tienen; o de que los cascos de seguridad estén en buen estado al menos, por no decir limpios… De manera que, es necesario que el usuario de este servicio, reconozca que la desorganización del mismo es también propiciada por sí mismo; después, no se pueden quejar alegando que la persona que los transportó les hizo tal o cual fechoría; ya que si mal no estamos, cuando éramos chicos todos, nuestros padres, o familiares cercanos, nos recomendaban que no habláramos con extraños, ni les aceptáramos regalos o dulces etc. En ese entonces no habían mototaxis supongo, pues de lo contrario, en semejantes circunstancias tan inseguras por lo demás, ni de fundas habrían permitido que lo utilizáramos… El “Defensor de los Derechos de los Usuarios del Transporte Público Urbano en Santa Marta”, ¡Una estrategia de participación, para los que no tienen voz, ni voto en la discusión!- Si en verdad el mototaxi es tan útil como lo perciben el común de sus usuarios, lo mínimo que se le solicita a la comunidad es que coadyuve en su efectiva organización, que colabore para que exista; pero para que exista bien, para el bienestar de todos.

    Roguemos todos, para que en esta nueva oportunidad aquella máxima célebre: “Vox Populi, Vox Dei”, “La Voz del Pueblo es la Voz de Dios”, tenga real valor, posea la virtud que le corresponde, y nuestros “clamores colectivos” sean tenidos en cuenta, o por lo menos, sean escuchados… O sino, vamos a tener que conformarnos con el mensaje de la propaganda de televisión aquella que decía: “Si no aparece en las páginas amarillas, ¡No existe!”

    Continuará….

    La siguiente parte del documento, con las respectivas propuestas de solución alternativa… se las haré llegar en los próximos días… (La Comunidad… tiene derecho a elegir…)
    Por su atención; ¡Gracias mil!

  4. luis mario dice:

    hola….mi nombre es luis mario soy mototaxista hace un año de un hermoso municipio del valle del cauca,, conocido nacional e internacionalmente por sus hermosos paisajes ,,pero donde las oportunidades de trabajo son escasas por eso organizamos un grupo para prestar este servicio,,y hemos tenido todos los inconvenientes al igual que todos los mototaxistas de todo el pais ,,,,,por eso quiero compartir este mensaje con todos mis hermanos mototaxistas de Colombia. que lo encuentran en( corintios.4;v. 9….)Perseguidos mas no desamparados, derribados pero no destruidos…..
    les animo a seguir luchando por nuestro objetivo como es el de ver esta labor legalizada y aprobada por nuestras administraciones nacionales.Les amo en el amor de cristo Jesus,,


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 788 seguidores