Más de 450 presos políticos permanecen en huelga de hambre en 14 cárceles exigiendo la visita de Colombianos y Colombianas por la Paz

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Hoy 21 de marzo, 193 internos de la cárcel de Cómbita (Boyacá) levantaron su huelga de hambre pero no dejaron la jornada de protesta. A la vez, 100 internos de la cárcel ERON Nueva Picota de Bogotá se adhirieron a la huelga de hambre en el marco de la jornada nacional de protesta. Hasta ahora la cifra de presos en huelga de hambre supera los 450 en 14 cárceles, en su gran mayoría en condición de detención por motivos políticos.

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El Gobierno negó la visita de una misión de verificación que ya había autorizado a la organización que busca el acercamiento entre las diferentes partes del conflicto armado mientras el ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, niega la existencia de presos políticos en Colombia.

Ayer 20 de marzo la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (FCSPP) informó que más de 500 presos, en su mayoría presos políticos, iniciaron una huelga de hambre y esperan que unos 1.500 participen en unas diez cárceles del país. Los detenidos exigen al Gobierno que permita el ingreso de una misión internacional de verificación de la situación de las cárceles, de las personas privadas de libertad en general y de los presos políticos en particular. Esta misión fue propuesta por Colombianos y Colombianas por la Paz y otras organizaciones y ha sido negada por el Gobierno que ya había dado el visto bueno tras considerar que en Colombia no existen presos políticos ni de guerra.

Según Pedro Jesús Romero, preso político recluido en la cárcel El Barne en Cómbita (Boyacá) en la que unos 70 presos políticos se mantienen en huelga, las acciones serán pacificas: «No consumiremos alimentos y junto con cientos de otros presos políticos y presos de guerra estaremos denunciando las violaciones a los derechos humanos en las cárceles, hacinamiento, tratos crueles e inhumanos, violación al derecho a la salud, a la alimentación, a la visita, asesinatos». Leer el resto de esta entrada »


Desalojo violento contra detenidos que protestaban pacíficamente en la cárcel de Valledupar

Cuatro heridos graves tras ser forzados por el INPEC a bajar desde estructuras situadas a 8 y 15 metros de altura del penal desde donde realizaban la protesta desde el 2 de mayo. Hasta esta misma mañana de domingo 12 de junio, organizaciones defensoras de derechos humanos creen que pueden haber muerto aunque el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos lo niega y enfatiza la situación de gravedad de esas personas.

Las fundaciones Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (CSPP) y Lazos de Dignidad —organizaciones defensoras de derechos de presos por razones políticas— informaron la noche del sábado 11 de junio de 2001 sobre el operativo realizado desde las 6.00 PM del mismo día por el Grupo de Reacción Inmediata (GRI) del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) en el Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Alta y Mediana Seguridad de Valledupar (Cesar), conocida como La Tramacúa.

Desde el 2 de mayo más de 300 prisioneros detenidos en La Tramacúa se declararon en desobediencia civil a causa de, según los internos contactados, «la sistemática violación a los derechos humanos a las que son sometidos y la omisión de las autoridades colombianas en resolver sus peticiones». El 8 de mayo nueve internos de la Torre 2 decidieron iniciar las acciones y ahí le siguieron otros compañeros: «Decidimos subirnos y amarrarnos en lo alto de la estructura del penal. Lo hacemos para exigir nuestros derechos a la vida digna», manifestó uno de los detenidos. El resto de detenidos por razones políticas no se dejaban contar de la guardia, se rehusaban a portar el uniforme de la cárcel y exigían que se le proporcionara alimento a sus compañeros que se encontraban amarrados de sus cuerpos y colgando como forma de protesta.

 Según Lazos de Dignidad, ayer 11 de junio de 2011 desde las 6:00 PM y en compañía del director de la cárcel de Valledupar, Leopoldo López Pinzón, el subdirector, Uriel Jaramillo, y el comandante de vigilancia, Teniente Nelson Gutiérrez, el GRI ingresó a las torres 1, 2, 3, 4 y 5 donde los detenidos protestaban y procedieron a soltar y bajar a los 132 que se encontraban atados a la estructura del penal. Este procedimiento se inició en la Torre 3.

A la 1.00 AM y según información no verificada, el CSPP asumía que había tres muertos que poco antes cayeron de las estructuras desde donde protestaban en la Torre 3. Esa información partía del hecho de que los detenidos sufrieron múltiples golpes al caer y perdieron el conocimiento. Por su parte, el encargado de Derechos Humanos de la regional Norte del INPEC niega que las personas estén muertas, pero admite que «tres personas se encuentran en el departamento de sanidad, que cayeron de las estructuras y que se les colocó oxigeno y estamos tratando la situación». Leer el resto de esta entrada »


Continúan las huelgas en la cárcel de Valledupar y el INPEC violenta aún más los derechos de los internos

Hernán Rodríguez: «He decidido coserme la boca y declararme en resistencia pacífica en rechazo de los tratos crueles, inhumanos y degradantes»

por Celestino Barrera

Suicidios, muertes por tortura, ausencia de agua potable, condiciones infrahumanas de encierro, ausencia de servicios preventivos y de tratamiento en salud efectivos y suficientes, impunidad, horror estatal y la ineficiencia administrativa son algunas de las categorías afincadas en la Cárcel de Alta y Mediana Seguridad de Valledupar (Cesar), según denuncia el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (CSPP).

El prisionero político Hernán Rodríguez Díaz de la torre 4 de La Tramacúa —como se conoce a la cárcel de Valledupar— lleva once días en huelga de hambre (desde el 2 de mayo hasta hoy 11 de mayo de 2011) con el fin de exigir garantías y respeto a sus derechos.

«He decidido coserme los labios, la boca, y declararme en resistencia civil y pacífica en rechazo de los tratos crueles, inhumanos y degradantes a los que me somete el Estado colombiano por medio de su tratamiento penitenciario y el INPEC», son las palabras que nos hace llegar Hernán Rodríguez por medio de otro recluso en Valledupar.

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«En la Cárcel de Valledupar sí hay tortura»

«En la Cárcel de Valledupar sí hay tortura», dicen organizaciones sociales colombianas que buscan el cierre definitivo de dicha prisión.

Entrevista con Sazkia del Río, abogada del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (CSPP), respecto a la campaña que varias organizaciones sociales iniciaron para exigir y buscar el cierre definitivo de la cárcel de Valledupar (Cesar) en Colombia pues afirman que en dicho lugar existe la tortura y la violación sistemática de los derechos humanos de las personas detenidas.

Enlace para descargar la entrevista:
http://www.megaupload.com/?d=GBSLIWU1


El Comité de Solidaridad con los Presos Políticos exige el cierre de La Tramacúa

La penitenciaria de Valledupar fue el primer establecimiento penitenciario que se construyó en el país en vigencia del Plan Colombia —Programa de Mejoramiento del Sistema Penitenciario Colombiano; Convenio Interinstitucional, Bogotá, 31 de marzo 2000. Tomado de http://usembassy.state.gov/bogota/wwwsc000.shtml— creado mediante resolución 1146 del 2 de abril del año 2000, con asesoría del Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos e inaugurado por el presidente Andrés Pastrana el 16 de noviembre del mismo año. La penitenciaria conocida como La Tramacúa —en la costa Caribe colombiana hace referencia a algo grande o descomunal— instauró una concepción del manejo carcelario a partir de la doctrina de “nueva cultura penitenciaria” cuyo eje central es, según el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (CSPP), «subordinar a la seguridad cualquier otra finalidad de la pena, incluida la resocialización».

Inicialmente fue catalogada como establecimiento de alta seguridad para recluir personas condenadas y consideradas de gran peligrosidad, pero posteriormente en el año 2003 pasó a ser establecimiento penitenciario y carcelario de alta y mediana, lo que permitió recluir también a sindicados y condenados de cualquier perfil. El régimen aplicado siempre ha sido el propio de los establecimientos de alta seguridad lo que trae como consecuencia la imposición de un mayor número de restricciones a toda la población sin discriminación alguna. Los detenidos sólo pueden enviar y recibir correspondencia a través de la oficina jurídica y de encomiendas y aquello que les entregan sus representantes legales tales como copias de expedientes o proyección de memoriales para su defensa también es sometido a la inspección de la guardia penitenciaria. La movilidad al interior del penal siempre se realiza con utilización de esposas y así son atendidos por médicos y abogados. A pesar de las altas temperaturas no se permite el uso de ventiladores o sistemas de aire acondicionado y existe un mayor número de elementos prohibidos como la utilización de radios, relojes, espejos, algunos alimentos como el café e implementos de aseo. Leer el resto de esta entrada »


300 prisioneros en la cárcel de Valledupar se declaran en desobediencia

La Campaña Traspasa los Muros informó que este 9 de mayo de 2011 más de 300 prisioneros en el Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Alta y Mediana Seguridad de Valledupar (Cesar) se declararon en desobediencia civil. Los prisioneros de las Torres 2 y 4 de la cárcel de Valledupar —más conocida como La Tramacúa— han tomado esa decisión a causa de «la sistemática violación a los derechos humanos a las que son sometidos y la omisión de las autoridades colombianas en resolver sus peticiones». Los prisioneros se niegan a ser contados y denuncian que Miguel Gutiérrez Martínez ha sido objeto de agresión verbal y amenaza de aislamiento por parte del teniente Rodríguez.

Ayer, 8 de mayo, nueve internos de la torre 2 decidieron iniciar las acciones: «Decidimos subirnos y amarrarnos en lo alto de la estructura del penal. Lo hacemos para exigir nuestros derechos a la vida digna», manifestó uno de los detenidos. Hoy, 9 de mayo ya son ya 25 los internos que se encuentran amarrados a las estructuras, mientras el resto, unos 170 presos por razones y/o hechos políticos, no se dejan contar de la guardia, se rehúsan a portar el uniforme de la cárcel y exigen que se le proporcione alimento a sus compañeros que se encuentran amarrados de sus cuerpos y colgando como forma de protesta.

«Sólo pedimos que nos garanticen nuestros derechos. En varias oportunidades se nos han presentado emergencias sanitarias que han puesto nuestra integridad física, psicológica y la propia vida en riesgo», dicen los internos. «Queremos que el agua potable se nos suministre de forma suficiente y oportunos». Leer el resto de esta entrada »


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