El Quimbo: ¿un sueño hecho realidad o una pesadilla por venir?

El pasado 24 de febrero el presidente Juan Manuel Santos entregó el territorio colombiano a la empresa española Endesa, filial de Emgesa-Enel, con la colocación de la primera piedra de El Quimbo, un megaproyecto que pretende represar el río Magdalena en el departamento del Huila, en el sur de Colombia.

El río Magdalena ha sido una vena muy importante para el país y para el departamento del Huila en donde se ubica su nacimiento. Además ha sido un elemento de identidad, generador de empleos y seguridad alimentaria. Sin embargo, el megaproyecto hidroeléctrico El Quimbo pretende represarlo e inundar más de 8.000 hectáreas de una de las regiones más productivas del departamento del Huila. De llevarse a cabo, la zona de inundación desplazaría a 380 familias campesinas que se han establecido en la zona gracias a las luchas por la reforma agraria en las décadas del 70 y 80 y quienes han establecidos ocho empresas comunitarias y diversos proyectos productivos. También afectaría a las comunidades de las veredas y corregimientos de El Espinal, La Honda, El Libertador, Matambo, Río Loro, Veracruz, La Cañada, Pedernal, San José de Belén, La Yaguilga, La Escalereta, Alto de San Isidro, Balseadero, Monserrate, Barzal, Llano de la Virgen y Domingo Arias.
Desde el 2008 la población huilense ha escuchado el nombre “El Quimbo”, un megaproyecto que trajo el ex presidente Álvaro Uribe Vélez con el Plan 2019 o Visión Colombia II Centenario que se justificaba gracias a los pilares de su Gobierno: la confianza inversionista y la Seguridad Democrática. Desde entonces, los detalles del negocio que hicieron el Gobierno nacional y departamental con la multinacional Emgesa-Endesa poco a poco se fueron revelando a la opinión publica. El embalse tendría una longitud de 28 kilómetros e inundaría 8.800 hectáreas, con una capacidad instalada de 400 Megavatios y una altura de 151 metros. El proyecto tiene una inversión estimada de 700 millones de dólares y afectaría a los municipios de Gigante, Garzón, Altamira, El Agrado, Paicol y Tesalia. El embalse es unipropósito, es decir sólo serviría para producir energía, no para otras actividades económicas como la piscicultura o el turismo.

Las comunidades de estos municipios se encuentran preocupadas por la forma en que este megaproyecto afectaría sus proyectos de vida, su tierra y su futuro. Belén Ramírez, una de las fundadoras de la comunidad de La Escalereta afirma: «Aquí nos amañamos mucho, aquí no hay violencia… Esto vale mucho para nosotros; no tendrían dinero con qué comprarnos». Ella asegura que la empresa no tiene forma de garantizarles el restablecimiento de la vida que han construido en su territorio donde el río se convierte en un elemento fundamental tanto en el plano económico como social y cultural. «Yo prefiero estar como estoy, con la pura casa y no en un charrasquero, sin saber para donde nos manden», dice Francisco Cabrera, pescador artesanal de la comunidad de Veracruz, quien al igual que muchos de sus compañeros de gremio se verían desplazados de su actividad económica y obligados a buscar otra forma de subsistir. Existe mucha incertidumbre sobre la reubicación de las más de 300 familias que tendrían que ser desplazadas por el Estado debido a la Declaratoria de Utilidad Pública mediante la Resolución 321 del primero de septiembre de 2008.

Según William Restrepo, ingeniero ambiental de la Universidad Nacional y oriundo del municipio de Garzón —citado en la página http://www.icesi.edu.co/blogs/casohidroelectricaelquimbo—, éstas serían algunas de las consecuencias del megaproyecto:

1. Inundación de cultivos permanentes y transitorios, principalmente de los municipios de Gigante, Garzón y Agrado, en extensión de más de 2.000 hectáreas e inundación de pastos de pastoreo, cría y engorde de ganado bovino, ovino y caprino.
2. Inundación e inutilización de vías carreteables primarias, secundarias y terciarias, puentes vehiculares y vías peatonales.
3. Pérdida de las tierras más fértiles del municipio, completamente planas, mecanizables, con alto contenido de materia orgánica, sistemas de riego por gravedad y alta productividad.
4. Desplazamiento del 26% de la población rural.
5. La seguridad alimentaría del departamento se verá drásticamente afectada debido a que la zona que será inundada produce frutales, maíz, plátano, arroz, cacao, sorgo, soya, leche, carne, etc., entre otros productos de gran importancia para la dieta alimenticia local, regional y nacional.
6. Pérdida de más de 900 empleos directos.
7. Inundación y posible destrucción de la capilla de San José de Belén la cual fue declarada patrimonio cultural del departamento del Huila.
8. En el área de influencia del proyecto que comprende el valle del río Magdalena desde el río Suaza hasta el Páez se identificaron 78 áreas de interés arqueológico, las cuales albergan vestigios de las poblaciones que ocuparon esta región en época prehispánica y comienzos de la colonia.
9. Desintegración de núcleos familiares que durante décadas han realizado labores agrícolas de manera conjunta.
10. La zona a inundar posee los últimos remanentes de bosque seco de todo el centro del departamento del Huila y son ecosistemas considerados de interés nacional.
11. Destrucción del hábitat de especies en peligro de extinción como venados, zorros, tigrillos, monos, aves, reptiles y anfibios.
12. La zona a inundar genera más de 15.000 millones de pesos anuales a la economía de la región y las regalías generadas por la hidroeléctrica para el municipio solamente representarán alrededor de 750 millones de pesos anuales.

Sin embargo, desde los medios locales y nacionales el tema se ha mostrado como un proyecto que generaría empleos y desarrollo para la región. La Empresa Emgesa-Endesa en su página de internet asegura que El Quimbo es necesario para Colombia porque:

-Garantizará la confiabilidad del suministro de energía en el país a futuro.
-Elevará la seguridad energética y la estabilidad del sistema eléctrico colombiano.
-Abastecerá cerca del 5% de la demanda energética colombiana.
-Aportará significativamente a la autosuficiencia energética de Colombia, convirtiendo al Huila en uno de los principales generadores de energía del país.
-El Quimbo no es sólo un proyecto de generación de energía sino también un proyecto que impulsa el desarrollo y crecimiento del Huila en línea con la agenda de competitividad del departamento, garantizando mayor confiabilidad en el suministro eléctrico para toda Colombia.
-Es una necesidad para el desarrollo futuro del país y de la región.

Para defender su territorio las comunidades afectadas se han organizado en la Asociación de Afectados por el Quimbo (Asoquimbo) y gracias al acompañamiento que ha realizado la Plataforma Sur de Organizaciones Sociales se han revelado varias denuncias sobre los impactos negativos que traería este megaproyecto para la región y el país, además de las irregularidades que ha cometido la empresa y el Gobierno colombiano.


One Comment on “El Quimbo: ¿un sueño hecho realidad o una pesadilla por venir?”

  1. […] El Quimbo: ¿un sueño hecho realidad o una pesadilla por venir? […]


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