El arte como la memoria de lo que siente un país o una tarde con Las Polas

por Hildebunga

Tuve la suerte de conocer a Las Polas una tarde de domingo del pasado mes de febrero en la sala Sekisano de la Corporación Colombiana de Teatro y he de decir que desde que ingresé a ese acogedor espacio ubicado en una de las tradicionales casas del barrio La Candelaria en Bogotá percibí que todos allí de una u otra manera nos conocíamos, estábamos en confianza. Y es que una de las cosas más bonitas y emotivas que tiene este grupo de teatro es que siempre está acompañado en sus presentaciones de sus amigos y familiares, algo que finalizada la presentación comprobé pues no faltaron las voces que desde el público decían «Mamá gracias, me siento orgullos(a) de ti».

Tengo que confesar que fue uno de los momentos más emocionantes para mí y que me llevó a pensar que es necesario que más gente las conozca y le apuesta a este proyecto que cada miércoles les permite un punto de encuentro que —con el transcurrir de los años y tal como ellas mismas relatan— les ha permitido cambiarse a sí mismas, descubrirse y mejorar también sus entornos familiares en algunos de los casos no exentos de violencia intrafamiliar —el pan nuestro de cada día—.

Las Polas son un grupo de 13 mujeres que bajo la dirección de Nohora González —actriz hace 20 años e integrante del grupo de teatro La Candelaria de Bogotá— ha logrado en un corto periodo de tiempo para mundo del teatro adquirir lo que creo yo es la savia de la expresión artística en todas sus formas: la capacidad de trascender las individualidades de cada una pero a partir de sus propias emotividades y experiencias de vida. Experiencias enriquecidas por la madurez —pues sus edades oscilan entre los 44 y los 75 años— y por la trayectoria que a cada una le ha tocado vivir. Alguna de ellas ha sufrido el desplazamiento forzado, otras han tenido ya alguna experiencia teatral como Elizabeth Tibambre —quien hace teatro comunitario desde los siete años de edad—; algunas son madres y asumieron la nada fácil tarea de construir un hogar e incluso hay entre ellas quienes se han dedicado al trabajo comunitario. Todas y cada una crea desde el empirismo y bajo el trabajo colectivo.

El teatro que estas mujeres hacen está hecho desde sus sensibilidades e inquietudes logrando con ello conectar con el público y provocando bajo el gozo, la alegría y la risa un profundo cuestionamiento sobre el mundo de las mujeres. Tradicionalmente invisibilizadas y en algunos casos maltratadas. «Yo aprendí con el teatro a hablarle a la gente mirándole a la cara», dice Isabel Domínguez. «Yo nunca me imagine que a mi edad iba a hacer teatro», cuenta Inés. Para todas, la experiencia teatral ha sido en todos estos años un reencuentro consigo mismas y a la vez un refugio.

Gracias al convenio realizado entre el Magdalena Norway y la Corporación Colombiana de Teatro ha sido posible la consolidación del grupo “Mujeres Arte y Parte por la paz de Colombia” cuya primera puesta en escena se logró bajo el título “La Pola”, un homenaje no sólo a Policarpa Salavarrieta —la heroína más popular de la Independencia ejecutada en 1917 y un apoyo constante a las tropas de Simón Bolívar— sino sobre todo a aquellas mujeres que día con día defienden sus principios e ideales. Desde esta primera obra sale a relucir ya lo que será un rasgo característico en esta propuesta colectiva y es que desde sus voces femeninas logran conectar con problemáticas nacionales. “La Pola” fue un pretexto para hablar a través del arte, de la capacidad transformadora de la mujer por un país más equitativo, libre de desigualdades y de violencia.

A “La Pola” siguió “¡Qué payasada!”, un divertido viaje a la contemporaneidad de la mujer colombiana, de aquella madre cabeza de familia, de aquella otra desplazada por la violencia, debatiéndose en la búsqueda de un trabajo digno en un mundo urbano que les es del todo hostil.

“Tiempos de mujeres”, “Suenan las campanas” y “Esto no tiene nombre” completan el grupo de obras que con mucho esmero y desde el trabajo empírico y colectivo han logrado presentar. Así, cada una de ellas ha significado dar realidad al objetivo del proyecto: «Contribuir desde el teatro a la movilización de las mujeres en Colombia para promover y crear una cultura de paz, una paz duradera, cotidiana e integral donde las mujeres sean respetadas, reconocidas y valoradas». Y yo diría que la vivencia que estas mujeres han logrado tejer supera con creces la finalidad porque tal como lo menciona Ana Adalid Rodríguez, «pudimos romper la discriminación que sobre nosotras pesaba por la edad, podemos ahora expresar lo que sentimos ante públicos muy grandes y estamos capacitadas para influir en la toma de decisiones de nuestras localidades».

Así que esta experiencia artística ha logrado cambiar no sólo la vida personal de estas mujeres y sus familias sino también ha alterado positivamente las dinámicas administrativas y políticas de sus localidades en donde algunas de ellas participan activamente.

El mayor reto que ahora enfrentan es caminar sin el apoyo económico que para ellas significaba el proyecto Magdalena Norway pero seguramente muchas personas querrán conocer su trabajo y quizá replicarlo con aquellas que en sus comunidades también necesitan dar salida a su voz, colmar una necesidad expresiva acrecida durante años de silenciamiento.

La última vez que nos encontramos estaban preparando su próxima obra y pude conocer de primera mano su dinámica de trabajo en el espacio en el que este colectivo desarrolla sus actividades que ha sido facilitado por la Casa Matriz de Igualdad de Oportunidades de La Candelaria en Bogotá. Y en verdad que son creaciones colectivas gratificantes no sólo por el trabajo imaginativo que tiene lugar sino porque cada ensayo pone en marcha una serie de competencias en comunicación, negociación y reconocimiento que se convierten en la expresión concreta que “Mujeres Arte y Parte por la Paz de Colombia” ha sido un proyecto con saldo pedagógico positivo que bien vale la pena apoyar.


One Comment on “El arte como la memoria de lo que siente un país o una tarde con Las Polas”

  1. Christian Marcell dice:

    Me parecio muy bueno el escrito de el colecticvo la pola me gustaria saber un poco mas soy estudiante de la universidad santo tomas estudio comunicacion social y seria interesante poder contactar a alguien que me ayudara un poco con el colectivo
    espero respuestas muchas gracias


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