San Valentín: un festín para la explotación laboral


La producción de flores, un abuso de nunca acabar

por Comunicadoras-es Populares/Bogotá

Desde hace 30 años la familia Nanneti se afianza en el mundo de la producción y exportación de flores al comprarle a Julio Mario Santodomingo la empresa Flores Colombianas, ubicada en la sabana de Bogotá (Colombia). En el año 2009, la misma familia compra a la multinacional Dole todo su activo floricultor evaluado por la revista Dinero como uno de los más rentables y ambiciosos de la época. Dicha transacción comprendió la adquisición de 400 hectáreas distribuidas en los departamentos de Cundinamarca (municipios de Mosquera, Facatativá, Fusagasuga y El Rosal) y Antioquía (Rionegro). Tal operación comercial fue posible gracias a alianza entre Grupo Nanneti y el Fondo de inversión Sunflower Enterprises Group, con sede en Nueva York.

Con este negocio, el grupo Nanneti se ubica entre los mayores exportadores de flores del país al incrementar su participación en el total de las ventas externas del 2% al 9%, explica Mario Nannetti. Pero, tal vez lo más importante es que adquieren el Centro de Investigación y Desarrollo Agrícola (Idea) que tenía la multinacional en Colombia. «El laboratorio es una ventaja comparativa para nosotros ya que nos permite tener la mejor calidad de material vegetal e ir generando nuestras propias variedades de flor, que es básicamente crear propiedad intelectual, algo nuevo en Colombia», explica Nicolás Nannetti, encargado de la operación en Colombia, en la Revista Dinero del 9 de junio de 2009.

En el anterior Gobierno de Álvaro Uribe Vélez y su ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, a la luz del cuestionado programa Agro Ingreso Seguro (AIS), el sector floricultor recibió 270.000 millones de pesos de los cuales el grupo Nanneti fue favorecido con casi 10.000 millones de pesos en subsidios agrícolas y 72.000 millones de pesos en créditos preferenciales del Banco Agrario. Según investigaciones y denuncias adelantadas por el senador de la Republica Jorge Robledo, «en el debate de la Comisión Quinta del Senado se demostró que el 40% de las personas naturales que le aportaron a la campaña en la consulta interna del partido conservador al ex ministro Andrés Felipe Arias, eran floricultores, un porcentaje sobresaliente porque apenas hay unos 300 productores». Hoy el ex ministro se halla inmerso en investigación por parte de la Fiscalía General de la Nación y la Procuraduría por las irregularidades cometidas en el ejercicio de su función como ministro de aquel entonces y su desempeño en el programa en mención como detalló la revista Cambio en octubre de 2009.

La familia Nannetti —hoy propietaria de 20 fincas con 7.000 trabajadoras y trabajadores— se ha dado a la tarea de incumplir los derechos elementales laborales de estas personas como por ejemplo dejar de pagar los parafiscales, la salud, las pensiones y hasta incluso, en varias fincas, han retirado el servicio del transporte y los casinos. Y según el sindicato SINTRASPLENDOR, «como si fuera poco, han dejado de cancelarles arbitrariamente sus quincenas y sus primas».

Los trabajadores de las empresas agrícolas Guacarí y Splendor Flowers afectados por estas políticas han entrado en huelga. Primero lo hizo Guacarí —quien retornó a la normalidad laboral el pasado mes de noviembre— y el 7 de diciembre lo hizo la finca-empresa Splendor Flowers, ubicada en el municipio El Rosal, para presionar a este grupo empresarial para que se ponga al día con sus responsabilidades salariales y demás ante más de 350 empleados que allí laboran.

El interés en conocer y aprender más de cerca los pormenores que encierra este conflicto laboral y su resistencia nos indujo a departir con sus protagonistas y aquí, frente a un fogón en el que un pequeño grupo de trabajadoras y trabajadores muy animadamente prepara el almuerzo durante una mañana soleada sabatina, nos dispusimos a conversar con varios de ellas y ellos, algunos de los cuales se encuentran “hospedados” en un campamento improvisado que les sirve de punto de encuentro con quienes les acompañan, aunque sea por ratos cortos, en esta lucha.

Entrando en materia, nos cuenta doña Celina (*): «De la empresa nos fueron a buscar a las veredas por parte de la alcaldía municipal para decirnos que este trabajo era bueno. Yo vengo de La Vega en donde tenía un restaurante que me servía para mantener a mis tres hijos. Ingresé en 1994 y tuve que trasladarme a Facatativá. Cuando llegamos a la empresa teníamos ruta y todo estaba bien, nos daban subsidio para los niños, nos cumplían con los pagos y con todo lo de ley hasta que el grupo Dole le vende a la familia Nannetti. No íbamos más de cinco años cuando estos nuevos patrones empezaron a incumplirnos, los atropellos contra las mujeres, por enfermedad e incapacidades fueron frecuentes».

«Yo inicié con un contrato a término fijo anual que luego se convierte en contrato indefinido. Estuve trabajando 15 años en cultivos en invernadero a más de 40 grados de temperatura; luego sale uno al viento en horas de almuerzo y luego entra otra vez y vuelve a salir a las 3 de la tarde a ponerse la ropa fría y algunas veces más tarde por las extras. Por ejemplo aquí en la región se han presentado casos en que los niños de trabajadoras nuestras nacen sin que se les hayan desarrollado completamente los pulmones y otros casos de aborto por los químicos y los cambios fuertes de temperatura, y eso a pesar de que el equipo de trabajo industrial es apropiado y son cumplidos con ello. Con el tiempo uno se acostumbra a vivir con ese sueldo miserable que tiene».

Don Alberto (*), quien también participa en la conversación, se apresura a contarnos su experiencia: «Yo ingreso en el año 1999 cuando la finca era de la multinacional Dole. Me contrataron a través de una Cooperativa Asociativa de Trabajo en la que duré 16 meses para luego ser contratado directamente por la empresa. Esta multinacional no respetaba derechos de salud, teníamos gran sobrecarga laboral, negaban los permisos laborales, las dotaciones, no se les respetaba las restricciones a compañeros que tenían enfermedades profesionales o laborales, se les negaba el derecho a ir al médico. En fin, debido a esa serie de atropellos decidimos hacer nuestra organización sindical en el año 2004. Obviamente fuimos muy perseguidos por esta multinacional: no se nos permitía hablar con nuestros compañeros, lo hacíamos en horas de almuerzo o en las tardes, a los directivos se nos alejaba de nuestros demás compañeros de trabajo, nos ponían trabajos más difíciles, los supervisores nos insistían en que abandonáramos la organización, que nosotros lo que queríamos era acabar la empresa… Y al final esta multinacional decide vender la empresa a los señores Nannetti y ahí sí que fue peor porque ya no respetaban nada ni la convención colectiva que ya teníamos pactada con la multinacional».

Ya abordando en concreto el tema de esta asamblea permanente, su desarrollo y sus retos, Campo Elías, presidente del sindicato SINTRASPLENDOR, afiliado a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), también aportó a la tertulia: «Nunca en mi vida había participado en esta clase de experiencias, pero me siento muy orgulloso de luchar por los derechos de los trabajadores porque estamos pidiendo lo justo y continuaré haciéndolo. Lo más fuerte que se nos vino a los 500 trabajadores de cada empresa de este grupo fue lo de hace casi seis meses cuando nos empezaron a incumplir con quincenas, con primas, con parafiscales, con casino, con transporte, entonces empezamos a tener reuniones con la empresa y con el Ministerio de la Protección Social donde se firmaron compromisos. Ahí le tuvimos mucha paciencia a la empresa mientras incumplieron todos esos compromisos firmados. El Ministerio de la Protección Social no asume ninguna presión sobre la empresa por el incumplimiento de sus deberes ni de los compromisos que firmamos. Ahí fue cuando tomamos la decisión de hacer un cese de actividades con 365 trabajadoras y trabajadores desde el 7 de diciembre a la fecha».

«Los administrativos de las 15 empresas de este grupo se prestan para engañar a los empleados y así ayudar a que los ricos sean cada vez más ricos. Nos motivan a que hagamos retiros voluntarios y evitar así las pensiones de los enfermos y las indemnizaciones por enfermedades profesionales y a que estos tratamientos médicos no se puedan realizar. Somos aproximadamente 6.000 familias afectadas por estos atropellos de la familia Nannetti lo cual se convierte en un problema social. Desde que iniciamos esta huelga hemos tenido dificultades por alimentos, dormimos en cambuches de plástico, no tuvimos Navidad para nuestros hijos, no pudimos comprarle unos zapatos ni un regalito ni una muda de ropa. Esta temporada la quisieron usar como presión para que nosotros abandonáramos la huelga y derrotarnos, pero no lo lograron y aquí estamos».

Interpela Doña Celina (*): «Aquí en este movimiento le enseñamos a los empresarios y a los patrones que no tienen por qué maltratarnos ni pasar por encima de nuestros derechos, que no nos tienen por qué pisotear. Este diciembre fue para mí muy difícil pues no tenía qué darle a mi hijo menor de 14 años. Estoy acá porque de algo debe servir: tanto para ellos como escarmiento como para nuestros derechos. Yo quiero que paguen las dos pensiones que nos deben, que nos pongan al día con las quincenas y lo de la salud y que nos dejen trabajar».

Continúa Campo Elías: «Ellos buscan que nos retiremos voluntariamente, que renunciemos, y así poder contratar personal por Cooperativas y acabar por esta vía con el trabajo directo. En este momento la mayoría de contratos están por Cooperativas debido a que a muchos antiguos y no tan antiguos los han hecho renunciar, los han engañado. Desde que iniciamos el movimiento fuimos amenazados de que nos iban a echar a la Policía, que estábamos invadiendo espacio privado, han asumido acciones de provocación como haberse llevado la puerta por delante con la camioneta del gerente de la finca, a ver si nosotros actuamos contra ellos y justificar la metida de la Fuerza Pública. El paro en este momento es con los trabajadores de la finca Splendor Flowers, aunque hasta hace poco estuvieron siete empresas también en paro. Ellas levantan su cese de actividades porque los dueños los engañan con el pago de una o dos quincenas de las que están atrasados y los motivan a que culmine la huelga. Nosotros pensamos ir hasta que nos paguen todo lo que nos adeudan, esto es cuatro quincenas más tres primas, la seguridad social y los subsidios familiares».

No podemos cerrar la conversación sin antes conocer cómo es un día normal de una trabajadora de esta empresa y para qué le alcanza el sueldo. Así, la señora Agustina (*), que algo callada se encontraba, tomó la palabra: «A las 4:00 AM nos levantamos a organizar los niños para irlos a dejar al colegio, al jardín o donde los cuidan. La entrada laboral es a las 6:30 AM y la salida a las 3:00 PM y los sábados de 6:30m a 1.00 PM. El ingreso salarial para los antiguos es un poco más del mínimo, mientras los nuevos ingresan con el mínimo legal. De ese salario se nos descuentan los préstamos que sacamos del fondo de empleados para casa, estudio de los chicos, arreglos de la casa, enseres, etcétera. Más los descuentos de ley, es decir, de ese sueldo nos están descontando entre 200 y 250.000 pesos mensuales, ¿entonces en qué queda el sueldo? En ilusiones».

Seguimos en recocha de la buena mientras degustábamos el almuerzo con sabor a leña… y a resistencia…

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*Los nombres han sido cambiados a petición de las y los trabajadores, por temor a posibles retaliaciones.

 

Video relacionado:

VIDEO: Conflictos laborales en el sector de la floricultura en la sabana de Bogotá


2 comentarios on “San Valentín: un festín para la explotación laboral”

  1. mAURICIO dice:

    Mientras tanto en Panamà la Sra Paola Schmitt y su padre Carl Walter Schmitt , ambos colombo alemanes; viven en la danza de los millones: este grupo opera una red de al menos 50 sociedades encargadas de hacer la refacturacion y por supuesto esconder las utilidades de algunos fincas, entre ellas las de la familia herrera, tristemente mientras no hay con que pagar a los empleados, los testaferros intermediarios radicados en Panamà, limpioan varios millones de dolares al año; que corresponden a las utilidades de estras empresas y a los impuestos que deberian quedar en Colombia y en EEUU. Ademas de que esta red se encarga de ocultar los dineros, a travez de su triangulacion se hace aparecer con perdida al exportador en Bogota;de manera que ademas accesan a subsidios, lo cual no solo es una estafa y delito contra el pais sino contra los demas productores honrados que se vieron afectados mientras el grupo se beneficiaba ilegalmente. En panamà las cabezas de la operacion son las sociedades Whitefiel int, e Interhandle. en Cabeza de la Colombo Alemana Paola Schmitt y la Abogada Panameña Irene Isabel Stanziola de Stanziola y asociados

  2. eduardogarcia dice:

    mi mama salio de splendor con parkinson enferma con 2 millones ymedio de liquidacion de 15 años de trabajo y un pagare por 1200 que esta es la hora no se lo han pagado,los nannetti dan rabia dan tristeza esas ratas no deberian estar en colombia ni en ningun lado solo en la carcel como se lo merecen


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