Crónica de la Minga en defensa de la vida en Cajamarca

por Paulo Cortés

El sábado 8 de mayo de 2011 amanece gélido y gris sobre el municipio de Cajamarca (Tolima), las múltiples fincas agrícolas de la región ya se movían intensamente desde la madrugada para abastecer las necesidades alimentarias de Ibagué y muchas otras ciudades donde llegan los productos de estas tierras que otrora defendiera aguerrido el pueblo pijao —pueblo indígena que pobló la cordillera central de los Andes en Colombia— haciendo reubicar la ciudad de San Bonifacio de las Lanzas hasta donde se encuentra hoy en día Ibagué.

A las 7 de la mañana doña Erminda abría las puertas de su humilde tienda ubicada frente al coliseo central de Cajamarca, luego de despedir a sus dos hijos, como todos los días, quienes se dirigían a una finca con cultivos de papa, arracacha y mora en el último de los días de trabajo donde recibirían su jornal en papel moneda, el cual se terminaría invirtiendo en las necesidades más básicas pues el sueldo no alcanza para ahorrar para una casita para su madre, pues no quieren que siga atendiendo la tienda porque creen que ya se merece los días de descanso de la vida.

Doña Erminda echa cuatro cucharadas de café en una olleta con agua caliente, adiciona azúcar y sirve dos tintos para dos señores canosos con ruana y mirada campesina y noble que fuman cigarrillos y se ríen entre ellos.

A las 8 de la mañana comenzaron a llegar al coliseo un grupo de personas con grandes maletas, ollas, bultos de comida y cámaras fotográficas; algunas eran indígenas, otras «mechudos marihuaneros», como dijo doña Erminda. Leer el resto de esta entrada »


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