A los conquistadores de Pereira los echaron a la calle

La alcaldía de Pereira (Risaralda) ordena desalojar a 17 familias del barrio Conquistadores

El barrio Conquistadores, ubicado en el sector de Leningrado, en la ciudadela de Cuba de Pereira, parece hoy un escenario de guerra luego de un atroz bombardeo. El 16 de junio a las 7:00 am funcionarios de Control Físico de la Secretaría de Gobierno de Pereira, en compañía de la policía antidisturbios y con maquinaria pesada de demolición, llevaron a cabo el desalojo de 17 familias asentadas en el sector y la destrucción de sus casas. Según los habitantes del barrio Conquistadores, la Secretaría de Gobierno y Control Físico repartieron notificaciones dos días antes del desalojo bajo las puertas de las 17 casas informando que los pobladores debían desocupar los predios ya que pertenecen al municipio y sus ocupantes no tienen ningún derecho a estar allí.

Según informa la comunidad, el desalojo inició ese jueves 16 de junio desde muy temprano; las personas fueron obligadas a desocupar sus casas y sacar sus pertenencias que tuvieron que dejar a la intemperie cubiertas con plásticos. Cerca de 30 niños y niñas perdieron sus techos, muchos de ellos dormían a la hora en que inició el atropello quienes al verse expulsados de sus casas irrumpieron en llanto.

Las familias afectadas dijeron que mientras sucedía la demolición, hombres y mujeres sacaban sus cosas y otros recuperaban algunas de sus pertenencias de en medio de los escombros y muchos de los funcionarios en medio de risas parecían disfrutar de lo que para ellos era un espectáculo. Según los habitantes, la Personería Municipal parecía hacer presencia para garantizar el desalojo antes que para defender los derechos de los pobladores. La comunidad también afirmó que los funcionarios presentes no tuvieron ninguna consideración y, aunque no ejercieron violencia física, tampoco concertaron las acciones con los habitantes del barrio. Por otro lado, la comunidad desalojada denuncia que no hubo presencia de policía de menores a pesar de la gran cantidad de población infantil. También denunció que los funcionarios arrancaron y robaron varios contadores y redes eléctricas que los habitantes actualmente están pagando a la empresa de energía de Pereira. Para Rubén Darío Morales, uno de los voceros de la comunidad, la situación resulta muy triste pues «nos consideran una invasión pero ¡para cobrarnos servicios sí existimos!».

Según cuentan los pobladores del barrio, los funcionarios de Control Físico de la Secretaría de Gobierno de Pereira les dijeron que no tienen derecho a estar en estos predios y que son invasores. Otro argumento de los funcionarios es que estas zonas tienen riesgo geotécnico según estudios del año 2006 de la Oficina Municipal para la Prevención y Atención de Desastres (OMPAD) y no serán reubicadas pues no hay planes de reubicación «porque la ola invernal no dejó nada».

Medios locales como el periódico La Tarde señalaron que las familias fueron reubicadas, lo cual desmienten los pobladores pues sus casas fueron demolidas y sus pertenencias fueron lanzadas junto a un canal de desagüe de aguas negras que pasa por el sector. Las familias dicen que estas zonas no son de alto riesgo, son tierras firmes, no hay peligro de crecidas y, pese a estar en un cañón, tienen tierras planas que es donde se ubicaban las viviendas.

Los habitantes denunciaron mediante un comunicado público el atropello cometido contra ellos a la vez que reclamaron la protección de sus derechos y en especial los de los niños, pues han quedado desprotegidos, sin techo, expuestos a precarias condiciones de salud y vivienda y sin poder volver a estudiar. En ese sentido la comunidad ha presentado varias acciones de tutela a la espera que sus derechos fundamentales sean garantizados y en especial se les brinde vivienda digna. Mientras tanto se mantienen en la incertidumbre ocasionada por posibles futuros desalojos en el mismo barrio y las amenazas proferidas por los funcionarios de Control Físico en el sentido que si los habitantes del sector vuelven a construir sus viviendas podrían pasar hasta dos años en la cárcel por invasión de terrenos del municipio.

El barrio Conquistadores es un asentamiento que se inició hace siete años y en el cual habitan 21 familias que conviven tranquilamente sin ningún índice de delincuencia ni de problemas de seguridad. Según afirma Israel Toro Guzmán, habitante y vocero del sector: «Desplazados no somos todos, la razón por la que llegamos aquí es nuestro afán de vivienda y no tener para pagar un arriendo, entonces la necesidad nos obligó a asentarnos acá. Estos terrenos son del municipio, pero ellos ¿para qué los necesitan? Aquí no hay ningún proyecto, no estorbamos a nadie y ni siquiera nos ven, ¿por qué no nos podían dejar tranquilos?».

 



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