La paz, sesenta años, la tierra y lo que alberga: el país nuevamente se expresa en Barrancabermeja.

 

Así lucia la Villa Olímpica convertida en alojamiento. Foto: Corporación Expresión

Con comparsas, intercambios, testimonios, música y manifiestos comenzó y concluyó el Encuentro Nacional por la Tierra y la Paz. En el mismo lugar, agosto celebra los sesenta años de creación de la Empresa Colombiana de Petróleos, que pudo ser por la terquedad de unos trabajadores que quisieron para la nación lo que hoy sigue buscando: tener y estar en el lugar que merece. 

Días de agosto: 12, 13 y 14. Más de 20 mil personas llegaron a Barrancabermeja, en el departamento de Santander. Allí se encontraron todas las regiones del país y varios lugares del mundo para poner al diálogo como la ruta de solución del conflicto social y armado en Colombia; 25 de agosto: sesenta años atrás, en el mismo escenario, los trabajadores petroleros permitieron que la nación colombiana tomara en sus manos su destino como dueña de sus riquezas. 

Llegando a Barranca

Desde distintos puntos de Colombia, la gente iba llegando a la cita del 12 de agosto de 2011. Arribaron mujeres y hombres del departamento de Caquetá; del departamento de Bolívar; de la región del Catatumbo, del municipio de Girón, de Cúcuta, de Arauca, de Cundinamarca, Bogotá y Soacha; de Yondó, Cimitarra y de todo el Magdalena Medio; del Putumayo, del Cauca, gente de Remedios, en Antioquia, y delegados internacionales de Filipinas, Chiapas, El Congo y Francia. El 25 de agosto de 1951, la decisión obrera en este puerto sobre el río Magdalena dio a luz una historia de soberanía nacional.

En uno de los buses que viajaba desde Bogotá, un pasajero se percató de que faltaban 50 kilómetros para llegar a la ciudad de destino. De pronto, el vehículo sale de la carretera central de la Ruta del Sol que comunica esta parte del país con la Costa Norte. De inmediato, entra a una amplia zona donde se extiende una telaraña de tubos de distintos calibres que conducen el petróleo succionado por una variada gama de machines, bombas situadas en cada pozo perforado a profundidades que oscilan entre 300 y 12 mil o 15 mil pies. Como vampiros van extrayendo implacablemente, todos los días, en las 24 horas de cada uno y desde hace más de 9 décadas lo que los indígenas U´wa llaman Ruiría, la sangre de la tierra, el petróleo. Así se reconoce la cercanía de la ciudad de Barrancabermeja.

Al lugar donde se asienta esa malla de hierros se le conoce como Distrito Centro o Campo Centro. Allí se exploró por primera vez en Colombia un pozo de petróleo, al que se le bautizó Infanta II. Algunos machines están hoy quietos, lo más seguro, por falta de mantenimiento, pues es muy remota la posibilidad de que no haya crudo. Un trabajador del campo, pensionado hace unos años y encontrado al día siguiente, dijo que allí queda mucho petróleo por explotar y que incluso se está entrando a una segunda fase que consiste en profundizar la perforación a 12.000 pies para llegar al «cretáceo», donde, dice él, puede haber más petróleo del que hasta ahora se ha explotado. Contó también que en el Campo Centro existen entre 2.000 y 3.000 pozos, que los tubos que se ven son pequeños, de un diámetro que puede ser de 3, 4 o 5 pulgadas y que su función es conducir el crudo a unos más grandes, que tienen entre 12 y 15 pulgadas de diámetro y se encargan de llevarlo todo a la refinería.

El relato del pensionado entregó más datos: la producción promedio diaria de todo el Campo Centro es de 36 mil barriles. Quiso extenderse, pero el tiempo apremiaba. Entonces, hizo un especial regalo que incluía un compromiso de parte de quienes lo recibían: entregó dos tomos sobre la historia de la Unión Sindical Obrera y los trabajadores petroleros en Colombia. El compromiso: divulgar y divulgar lo que ha sido esta industria, el alcance vital de las luchas obreras, los desafueros de empresarios y gobiernos, engaños y trampas que, según él, todos debemos conocer. Los autores: Renán Vega Cantor, Luz Ángela Núñez Espinel y Alexánder Pereira Fernández. 

Era de mañana. La Villa Olímpica de Barranca se convirtió en un mar de gente: indígenas, habitantes del campo, afrodescendientes, jóvenes, niñas y niños, personas mayores, mujeres y hombres decididos a construir la paz en Colombia. Un calor soberano se asomaba, también decidido a ser el anfitrión inolvidable. 

Monumento a Camilo Torres Restrepo. Foto : D. Fellous/Libre arbitre

Un símbolo de la ciudad 

Pasaron varias horas antes de instalarse oficialmente el Encuentro Nacional de Comunidades Campesinas, Afrodescendientes e Indígenas por la Tierra y la Paz. La señal la dio a las cuatro y media de la tarde la llegada de una algarabía de comparsas al Parque Camilo Torres Restrepo, que recorrieron buena parte de la Avenida del Ferrocarril (o los Fundadores). Una a una pasaron frente a los monumentos, hechos para recordar a los animales más representativos de lo que es y ha sido la fauna de la región: el puma, el caimán, las garzas y la iguana.

Más que un parque es un homenaje, a Camilo Torres Restrepo. Sacerdote bogotano, con una vida social y política fecunda, fundó en 1959 la carrera de Sociología de la Universidad Nacional, junto al sociólogo Orlando Fals Borda y a otros distinguidos profesores. Recorrió el país advirtiendo la necesidad de la unidad del pueblo y de la izquierda y el papel patagónico de las comunidades en lo que él llamó la construcción del poder popular como alternativa a otro que tenía enfermo al país.

La garza y un mensaje en su pico. Foto : D. Fellous/Libre arbitre

En 1965 creó el Frente Unido, organización política que, en palabras de Fals Borda, Camilo concibió como pluralista. El Frente Unido existió hasta unos años después su de muerte. Camilo se vinculó al Ejército de Liberación Nacional (Eln) y murió en combates con el Ejército oficial el 15 de febrero de 1966, en la vereda Patio

Cemento, municipio de San Vicente de Chucuri, Santander, sitio muy cercano a Barrancabermeja.

Los paramilitares, en su afán por borrar cualquier memoria de Camilo en la ciudad y sobre todo, su significado de rebeldía, colocaron una bomba en el busto que centra el parque; todavía hoy, ya reconstruido, algunas personas le siguen llamando «el descabezado».

Monumento al cacique Pipatón. Foto : D. Fellous/Libre arbitre

Barrancabermeja, ciudad rebelde

Camilo llevó su temperamento a un lugar ardiente. Desde la resistencia de la tribu Yariguí ante la invasión de los españoles en 1536, Barrancabermeja es una ciudad de referencia en la historia de la rebeldía en Colombia. Esa primera defensa de lo propio estuvo orientada por el cacique Pipatón, a quien capturaron y torturaron cortándole sus talones para que no pudiera huir. «¡Desjarrétenlo!», fue la orden de quienes creyeron que dejándolo sin esa parte de sus pies podrían impedir que siguiera marchando. El indígena logra escapar de la cárcel para seguir al frente de las luchas de su pueblo, adaptando su cuerpo para movilizarse. Los Yariguíes han sido ejemplo de resistencia y su persistencia se conoció hasta cuando los exterminó la llegada de las empresas petroleras.

En 1948, los liberales de esta ciudad se la tomaron como reacción al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril, liberal también y con gran acogida en estas tierras por sus posturas entendidas como favorables a la población y a la democracia. Nombran en la dirección de la ciudad a Rafael Rangel, a quien se considera el primer alcalde de Colombia elegido popularmente. «Sólo en Barrancabermeja, centro petrolero, los sindicatos y el pueblo –yo en él–, tomamos el mando. Creamos la Junta Revolucionaria de Gobierno, un ejército obrero-popular y ejercimos todo el poder. Fue una revolución de diez días que salvó el honor nacional y el de la clase obrera», nos dice Apolinar Díaz Callejas en su libro «Criminales de Guerra» (tomado del libro obsequiado titulado Petróleo y protesta obrera).

Mural alusivo a la organización de los trabajadores petroleros. Foto : D. Fellous/Libre arbitre

Barranca (apelativo que se da a Barrancabermeja) es cuna de uno de los sindicatos más aguerridos del país: la Unión Sindical Obrera (USO), fundada el 10 de febrero de 1923, con el nombre de Unión Obrera. Se ha dedicado a la defender los intereses los trabajadores petroleros y del petróleo como patrimonio nacional. Fue gracias a su fuerza y a su carácter que se creó la Empresa Colombiana de Petróleos, Ecopetrol, mediante la ley 165 de 1948 y el decreto 0030 de 1951, enseñando al mundo el significado en Colombia de la soberanía nacional.

Los colores fueron un distintivo de las comparsas. Foto: Corporación Expresión

Discursos por la paz 

Después de la llegada de las comparsas, llenas de colorido, música y gentes de todas las edades, empezaron los discursos. Primero se dirigió al auditorio Mauricio Ramos, de la Comisión de Relaciones Políticas de la Asociación de Campesinos del Valle de Cimitarra, ACVC, ganadora del premio nacional de paz de 2010, otorgado por Fundación Freidrich Ebert Stiftung en Colombia (Fescol), la revista Semana, el diario el Tiempo, Caracol y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD. En su discurso dio por inaugurado el evento y habló de la razón de haberse ganado el premio. Luego, intervino el alcalde de la ciudad Carlos Contreras López, dando la bienvenida a todos los participantes del encuentro y manifestando su deseo por los buenos resultados de las actividades programadas. Feliciano Valencia, vocero de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, Acín, destacó la importancia de este espacio como una tribuna para denunciar la difícil situación que están viviendo las comunidades indígenas en todo el territorio nacional, particularmente en su región; la disponibilidad de ellas para defender su territorio y lograr la paz, para conseguir que los grupos armados se vayan de su territorio para que deje de ser un escenario de guerra en el que se va la vida de mucha gente de su comunidad, y lo ofreció para que allí se siga armando la paz de parte de todas las comunidades del país.

Continuó el sacerdote Francisco de Roux, hoy provincial de los padres jesuitas, artífice del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, región a la que pertenece Barrancabermeja; De Roux señaló que el trabajo por la paz es un proceso de comunidades de distintas regiones del país y debe seguirse fortaleciendo en esa perspectiva, sin permitir que la concreción de la paz quede como una exclusiva decisión de los grupos armados y del gobierno. También hizo un llamado al respeto de las posiciones políticas diferenciadas que se expondrían en el encuentro, sin que eso significara permitir que hubiera polarizaciones.

Otras personas reforzaron después el espíritu expuesto con anterioridad, como el delegado de Horacio Serpa Uribe, gobernador del departamento de Santander; y el obispo de esta región, Camilo Castrillón.

Pasada la parte formal del evento, continuaron las expresiones de la cultura, en el « Encuentro de artistas por la Tierra y la Paz en Colombia », con presencia de conocidos grupos musicales como Aterciopelados, Mojarra Eléctrica, Numerao, 3ZPU, Victoria Sur, Hermanos Escamilla, Velandia y la Tigra y cantantes como Diana Abella, Víctor Rodríguez y Federico Romero.

Mesa de trabajo en plena actividad. Foto: Corporación Expresión

Mesas de trabajo y experiencias de paz

El sábado fue el día para escuchar relatos de experiencias de construcción de paz, en el país y el mundo. El día se complementó con la noche de cine: el periodista Hollman Morris presentó el documental Impunity, que dirigió y produjo junto a Juan José Lozano. Todo lo dicho fue materia prima para los diálogos del domingo 14 de agosto, alrededor de mesas de trabajo, hechas con el material de las palabras, los cuerpos y los sueños.

Las “mesas” se repartieron por lo todo lo ancho de la Villa Deportiva y del Club de los trabajadores de Ecopetrol que lleva el mismo nombre del primer campo petrolero: Infantas. Cada mesa abordaba un eje temático de los propuestos por los organizadores del evento. En su orden, la primera mesa se llamó de Tierra, Territorio y Recursos Naturales; la segunda, Democracia, Desarrollo y Garantía de Derechos y la tercera, Política Nacional de Paz.

En cada una de ellas se inscribió un buen número de ponentes y no obstante a todos se les trató de garantizar el tiempo necesario para exponer sus puntos de vista o leer sus documentos. En esa dinámica, se destacó la mesa que funcionó en el salón Apiay, del Club, donde se llevó un orden riguroso de la palabra y al final de cada participación el moderador hacía un resumen de las ideas más importantes.

Aproximándose el medio día, surgió en todos los espacios un ambiente de expectativa. Algunas personas que habían salido de los diferentes espacios regresaron a ellos con afán y un silencio inusual dejó escuchar y ver en video los saludos enviados por las organizaciones insurgentes de Colombia: el Ejército de Liberación Nacional (Eln) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

Las organizaciones insurgentes y la paz

Las dos organizaciones saludan a todos los participantes de este Encuentro y lo reconocen como algo significativo para avanzar en la búsqueda de la paz en Colombia, con justicia social y democracia. Las Farc reafirman su voluntad para recibir todas las ideas que sirvan para despejar la ruta del diálogo y el Eln ve en este evento una importante oportunidad para construir una estrategia de paz. Ambos reconocen el protagonismo de las fuerzas sociales de la nación en este empeño y el acompañamiento necesario de la comunidad internacional.

Con respecto al gobierno de Juan Manuel Santos, el Eln dijo que no ve hechos significativos de su parte que vayan en la dirección de buscar la paz. Señaló que a lo largo de un año que lleva esta presidencia «siguen el asesinato, persecución y amedrentamiento a la dirigencia de las organizaciones sociales, a los defensores de derechos humanos, a los activistas que claman por la restitución de tierras. Sigue la persecución y la satanización al movimiento social y a sus reclamos, dándose expresiones tan aberrantes como la presencia permanente del Esmad [Escuadrón antidisturbios de la Policía] dentro de campos universitarios». En síntesis, concluye la intervención del Eln, en las cuestiones centrales, siguen los mismos comportamientos de los gobiernos anteriores.

Las Farc profundiza ese análisis al señalar que «la guerra, con todo el peso de su barbarie, no puede seguir siendo el rumbo de la nación solamente para garantizar el crecimiento de los intereses del sector financiero, de terratenientes y narco-terratenientes, de las mafias en todos los ámbitos nacionales y de transnacionales que agravan a cada segundo la crisis social y medioambiental que afecta profundamente a millones de colombianos (…)». Sobre la paz, las Farc recogen el llamado de buscar una salida distinta a la guerra y ante la disposición expresada por el presidente Santos manifiestan su voluntad política para dar pasos a crear un escenario propicio que permita iniciar el diálogo de cara al país y crear un entorno para las profundas reformas que garanticen la paz con justicia social.

El Eln se plnatea comprometido con la búsqueda de alternativas para la paz y se sostiene en la propuesta planteada desde octubre de 2010 en el documento Firmar y Cumplir, fundamentada en las siguientes premisas: humanizar, para agilizar y arraigar la solución definitiva e integral del conflicto interno; identificar los problemas esenciales, para resolverlos; deshacer el problema, desandando el camino por donde se creó; no partir de inculpar a las víctimas; no aplicar dobles estándares para resolver los problemas, contar con la sociedad y la comunidad internacional, cambiar la cultura de exclusión e imposición, por una de negociación, pacto y cumplimiento; firmar para cumplir.

Marcha por las calles de Barranca al finalizar el Encuentro. Foto: Corporación Expresión

Cierre del encuentro: manifestación…

Pasado el mediodía del domingo 14, cuando en Barranca aún el sol caía fuertemente sobre la ciudad y empujaba una temperatura de más de 30 grados, todas las delegaciones que participaron en el evento arrancaron desde la Villa Olímpica en una manifestación que recorrió buena parte de las calles de la ciudad.

Alegría afrodescendientes animando la posivilidad de nuevos encuentros. Foto: Corporación Expresión

Decenas de miles de mujeres y hombres alegres, decididos, empuñando pancartas alusivas a sus organizaciones y a las ideas que se debatieron en el Encuentro, coreaban consignas por la vida, por la paz, por el respeto a la tierra y los territorios, por el fin de la guerra y señalaban que el diálogo es la ruta. De nuevo una mar de gente, cuyo movimiento iba al ritmo de tamboras, gaitas y flautas y acogía pares de acróbatas de break dance, y que luego se acomodaba en la vía expresando su resistencia. Las olas humanas llegaron finalmente a la sede del Club y se concentraron en la cancha de fútbol para escuchar el mensaje final, escrito entre todas las personas para Colombia y el mundo: El Manifiesto por la Tierra y la Paz –El Diálogo es la Ruta-.

… y manifiesto

Los participantes entregan un balance de éxito por el cumplimiento del propósito perseguido: analizar la realidad nacional desde las particularidades de cada región y comunidad para hacer propuestas en la búsqueda de soluciones a los males que aquejan al país, como la violencia y el despojo de los territorios.

Igualmente agradecen el apoyo de todas las personas y organizaciones que dieron alas al evento, de las distintas delegaciones que con tantos esfuerzos se hicieron presentes, de las organizaciones convocantes que pusieron recursos económicos y humanos para lograr toda la logística, de la Iglesia Católica, de la gobernación de Santander, la alcaldía de Barrancabermeja y la comunidad internacional.

Rechazan las políticas del gobierno que favorecen los intereses de las transnacionales, en detrimento de las comunidades que se ven despojadas de sus territorios y sus vidas amenazadas; rechazan también el actual modelo minero energético y las recientes leyes aprobadas en el Congreso y firmadas por el presidente de la República: la Ley de víctimas y restitución de tierras, el Plan Nacional de Desarrollo y el Proyecto de Ley general de tierras y desarrollo rural.

Apoyan el proyecto de Ley de Reforma Agraria Integral elaborado por campesinas y campesinos en la Mesa de Unidad Agraria, porque recoge las aspiraciones de la población rural colombiana, y piden a la sociedad en general un respaldo para esta Ley.

Manifiestan su oposición a la guerra, a la idea de «la paz de los vencedores y vencidos», a la solución militar de este estado de confrontación. Afirman con seguridad que esa no es la salida al conflicto colombiano y por lo tanto consideran la solución política como una necesidad. Sólo quienes han hecho de ella un negocio, subraya el manifiesto, pierden con la paz. Invitan por lo tanto a transitar por la vía del diálogo, la justicia social y la paz.

Proponen como meta en este manifiesto « la conformación de un movimiento de alcance nacional con apoyo internacional con el mandato expreso de promover la construcción de la paz con justicia social y la solución política al conflicto social y armado».

Proponen a la insurgencia y al gobierno un cese bilateral de hostilidades y un acuerdo humanitario que pare la violencia contra la población civil y abra la posibilidad del diálogo.

Consideran que materializar el diálogo implica la más amplia participación social y popular y que eso conlleva una ardua tarea de organización, politización y movilización, en la que se respete la autonomía de las organizaciones sociales; un proceso que debe tener una clara perspectiva política, dentro de lo que se ha venido construyendo en el país en los últimos años.

El dialogo es la ruta. Foto: Corporación Expresión

En este marco, dicen las conclusiones del Encuentro, se deben preparar y adelantar constituyentes regionales como espacios «de soberanía popular y participación ciudadana», dinámica que conducirá a la definición de los mandatos regionales. Este proceso debe confluir en una Asamblea nacional de constituyentes y procesos regionales por la paz, de la que debe salir «un mandato nacional por la solución política y la paz con justicia social, con su correspondiente definición programática y de acción política».

El manifiesto termina invitando «a todas la organizaciones participantes a impulsar y participar en los diferentes escenarios e iniciativas para seguir fortaleciendo las apuestas de este encuentro» y recalcando que el diálogo es la ruta.

(El texto completo del manifiesto puede verse en

http://www.adital.com.br/site/noticia_imp.asp?lang=ES&img=N&cod=59297)



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