Una posición que se hace sentir en Colombia: el estudiante universitario

La Univesidad Surcolombiana (Neiva) en paro universitario.

Por: Cristian Serafín Marquin G.

Con la mirada perdida se encuentra en uno de los extremos de las ágoras de la Universidad Surcolombiana de Neiva (Huila) un hombre de tez morena, cabello liso y estatura media. A su lado, sobre una pared, hay un mural que dice: «Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles. Bertolt Brecht».

El suelo mojado deja ver el reflejo confuso del cielo opaco, así como las huellas marcadas en el piso de quienes llegan. Me dirijo hacia él e interrumpiendo su silencio, lo saludo. En un tono muy natural como acostumbra a hacer me pregunta: «¿Todo bien compañero?». Asiento con un gesto afirmativo.

Luego, nos dirigimos caminando hacia un amplio cartel rojo que, tendido en el piso plomizo, es invadido por anuncios que un hombre de pelo largo y una chica de pelo corto acomodan con cinta. Se trata del horario de clase que la asamblea ampliada del Consejo Superior Estudiantil definió hace tres semanas y rigió el paro escalonado en que estuvo la Universidad Surcolombiana (USCO) hasta el pasado 1 de noviembre cuando se declaró en asamblea permanente.

«Yo pertenezco a la Universidad Surcolombiana y eso tiene unas connotaciones especiales: sentirse parte de un universo, de una universalidad crítica», menciona Javier mientras se recuesta en la pared frontal del edificio donde estuvo hace unos años la biblioteca y donde se pretende que vuelva a funcionar. Son muchas las marcas de manos de colores que se observan sobre la base blanca y que dan testimonio de la inconformidad que la mayoría de estudiantes han manifestado durante la jornada de paro.

Movilización estudiantil en la USCO.

Las jornadas académicas han disminuido y las actividades de divulgación y apropiación de la problemática aumentado. El pasado 3 de octubre el gobierno radicó en el Congreso el proyecto de reforma de la Ley 30. Desde entonces, la movilización estudiantil en contra de su aprobación se hizo más fuerte y convocó un paro nacional universitario para el 12 de octubre que organizó marchas en las diferentes ciudades del país donde hay universidad. En este evento, estudiantes de 32 universidades públicas y privadas del país se pronunciaron para exigir al gobierno el retiro de la propuesta de transformación del sistema educativo. «La universidad se encuentra en proceso de privatización que le apuesta sólo a convertir las personas en máquinas, buscando solventar necesidades técnicas, dejando de lado el carácter social y humano», expresa en un tono pausado Javier, llevándome a comprender el motivo por el cual ese día alrededor de 5.000 estudiantes paralizaron la ciudad de Neiva e hicieron retumbar sus consignas en una conciencia pública inundada de silencios.

Movilización en las calles de Neiva contra el proyecto de reforma de la Ley 30.

La mañana, en un momento, se muestra radiante, algo común en una ciudad como Neiva donde la temperatura sobrepasa los 30°. La Universidad Surcolombiana ahora es más transitada a pesar de los problemas que ha generado el incumplimiento del paro a cabalidad y que muchos de los estudiantes hayan tomado el paro como vacaciones. «Nos encontramos con algunos sujetos-objetos que están siendo títeres del sistema, el sistema les pone una venda; estudiantes que vienen, pasan por la universidad y lo único que les interesa es su lapso para cumplir una academia… no piensan la universidad», reflexiona el joven demostrando aquel inconformismo que en el ágora retóricamente un hombre grande, de pelo blanquecino, llamado

Sergio de Zubiría: «Los verdaderos estudiantes no vienen a la universidad sólo a hacerse profesionales».

El análisis de la reforma de la Ley 30 en diferentes asambleas, foros y espacios académicos en la Universidad ha revelado la intención que encierran sus 144 artículos: «La evidente situación de una universidad que se acoge a las dinámicas del derecho privado, una competencia que se plantea en un tiempo corto para que cumplan con unos estándares de calidad, sin dejar de reconocer que la calidad es buena», reconoce Javier. «La gran mayoría de las instituciones estatales no podrán cumplir con los requerimientos de la nueva ley, los medios para cumplirlos no se dan», mencionó en un foro el profesor Gustavo Briñez de la Universidad Surcolombiana.

«Aquellos que luchan por el cambio en este país corren el riesgo de quedar en una pared», menciona Javier estando de frente ahora a la imagen de aquel que fuera Tarsicio Medina, estudiante y miembro del Partido Comunista hasta el 19 de febrero de 1988 cuando fue interceptado en una calle de la ciudad de Neiva y desaparecido por la Policía Nacional, según concluye la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El papel de los estudiantes vuelve a hacerse necesario en esta nueva lucha que reúne las universidades. «El líder estudiantil antes gozaba de un respeto que él mismo se había otorgado por su trabajo comunitario y social y porque era responsable y respondía a situaciones verdaderamente críticas», manifiesta el joven que cree además que la imagen de líder se ha venido perdiendo por intereses personales y que esto ha provocado la caída de muchos procesos. «Ahora se apunta a que no hay líderes estudiantiles, por lo tanto todos tenemos la posibilidad y el deber de pensar y plantear el camino de la universidad», concluye Javier que piensa que ese camino es hacia la educación gratuita, de calidad y que fortalezca la persona, el humanismo.

 

La USCO en paro.

Las ágoras se conglomeran; ha pasado un tiempo desde que converso con aquel joven que como muchos en la Universidad Surcolombiana se han comprometido por una mejor realidad. El Ágora de Atenas, donde los atenienses se reunían para discutir sus problemas, fue uno de los más importantes espacios para el conocimiento, «en la USCO han retomado ese carácter crítico y democrático». Este escenario se llena de color, música, teatro y retórica retomando el eco de aquel llamado que dice «¡No a la Ley 30 y a la reforma planteada por el Estado!». Los aires cálidos de la tarde no añoran la fresca mañana y se toman cada rincón del símbolo de educación superior en el sur colombiano: la Universidad. Algunos llegan, otros se van, varios se mantienen idealizando, otros más esperan y unos nunca llegaron o simplemente no volverán.

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3 comentarios on “Una posición que se hace sentir en Colombia: el estudiante universitario”

  1. Blue dice:

    Gracias por convocarnos a pensar y reflexionar en una mejor alternativa de universidad y de país, gracias a esos que hoy están despertando y se han unido a la lucha y conquista de un mejor mundo.

    A nosotros los estudiantes y a toda la sociedad le corresponde construir un modelo de universidad incluyente, pública y que refleje un modelo de país soberano…

  2. La Universidad Surcolombiana presente en los escenarios de lucha nacional, defendiendo la educación pública y construyendo nación y país.

  3. [...] Una posición que se hace sentir en Colombia: el estudiante universitario Por: Cristian Serafín Marquin G. Con la mirada perdida se encuentra en uno de los extremos de las ágoras de la Universidad Surcolombiana de Neiva (Huila) un hombre de tez morena, cabello liso y … Source: notiagen.wordpress.com [...]


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