Leovigildo Latorre: «La estigmatización de los jóvenes de los sectores populares en Bogotá ha llevado a justificar, incluso, su eliminación física»

Jóvenes raperos en el "Tripido Fest Libertario" del 27 de noviembre en Bosa.

Como es habitual hace algunos años en Bogotá, varias organizaciones sociales realizarán de forma multitudinaria jornadas culturales en contra de la violencia juvenil. El programa de las distintas localidades capitalinas inició con una jornada cultural en el barrio San Cristobal el 26 de noviembre que recibe el nombre “Callejón con salidas”. Para el evento se organizaron expresiones culturales como danza y teatro y también un campeonato de fútbol, un mural y una olla comunitaria. El lugar de reunión fue el colegio San Cristobal (carrera 7 este con diagonal calle 14).

En la localidad de Bosa tuvo lugar el 27 de noviembre el “Tripido Fest Libertario: Hip-hop en resistencia y contra la criminalización de lxs jovenes” en el Colegio Cooperativo de Bosa que organizaba la Coordinadora Juvenil 3 de Octubre y apoyaba el Tejido Juvenil Nacional Transformando la Sociedad (TEJUNTAS). El 10 de diciembre se realizará una jornada contra «la estigmatización y la criminalización de los y las jóvenes» que consistirá en diferentes manifestaciones artísticas en las localidades de Suba, Santa Fe, Usme, Tunjuelito, Ciudad Bolívar, Bosa y Kennedy.

Esta iniciativa nace a partir de la coordinación de varias organizaciones a partir de un encuentro de educación popular en septiembre de 2010 donde deciden articularse frente a los problemas recurrentes en las localidades donde ejercen su trabajo social. Así, el motivo de estas jornadas es la preocupación de las organizaciones barriales por los asesinatos, las persecuciones y las amenazas contra la juventud de distintos barrios de Bogotá: «El efecto perjudicial es el silencio y la impunidad que rodean estos hechos». La preocupación para articular estas problemáticas surge en el Primer encuentro de educadores y educadoras populares de Bogotá y municipios cercanos realizado el 9 de abril de 2011 donde los miembros de las organizaciones debatieron sobre los conflictos en sus territorios y generaron propuestas de transformación de dichas problemáticas. Leovigildo Latorre, miembro del Observatorio Local de Derechos Humanos (OLDHU), es uno de los promotores de la jornada del 10 de diciembre e investigador de las problemáticas relacionadas con los conflictos urbanos en el sector juvenil. Declara que el trasfondo del problema con la criminalización, discriminación y asesinato juvenil tiene graves implicaciones de carácter político-económico.

Pregunta: ¿Cuál es el problema de la seguridad en relación con la juventud en los barrios populares?

Leovigildo Latorre: Optar por la eliminación física de los jóvenes problemáticos ha sido una práctica en nuestra sociedad. Cuando a mediados de los años 70 emergió, de repente, una abigarrada presencia juvenil en las barriadas populares de Bogotá, pronto se entendió que la ciudad no estaba preparada para estos nuevos inquilinos. Surgen los y las jóvenes problemáticos, los no futuro.

De otra parte, se despliegan las llamadas culturas juveniles en el contexto de una ciudad conservadora y adultocéntrica y, por tanto, intolerante con la diferencia, incapaz de aceptar el pluralismo de una urbe pletórica de música y colores traídos por la juventud.

P: ¿Qué significan los términos “estigmatización” y “criminalización”, nombre que lleva la jornada por la vida?

LL: En este escenario, la estigmatización y la criminalización echan raíces. La estigmatización consiste en el señalamiento y endilgar atributos considerados indeseables que conduce a predeterminar formas de comportamiento negativo hacia los jóvenes por sus condiciones de precariedad económica, ubicación espacial, aspectos culturales, ideológicos, opción sexual o consumo de substancias psicoactivas.Por su parte, la criminalización es el tratamiento penal y policivo a las conductas de los y las jóvenes consideradas indeseables.La estigmatización es un paso previo a la violencia física, al asesinato y a la tipificación de ciertas conductas de los jóvenes como delitos.

En Bogotá es particularmente fuerte la estigmatización de los jóvenes de los sectores populares por su condición socioeconómica y ubicación espacial; lo que ha llevado a justificar, incluso, su eliminación física.

De otra parte, la Ley de seguridad ciudadana y la consecuente reforma al sistema de responsabilidad penal adolescente constituyen instrumentos de criminalización tanto de las prácticas culturales juveniles como de su activismo y protesta social.

P: ¿Qué casos conoce en los que se haya generado violencia contra jóvenes?

LL: Más allá de los conocidos hechos del grafitero Diego Becerra ‘Trípido’, los cuales han tenido una amplia difusión debido a la “capacidad de voz” de su familia, se encuentran las múltiples muertes acaecidas en las localidades populares, las cuales indignan tanto por lo absurdo de las muertes como por el silencio e impunidad que las rondan. En Suba, en el barrio Bilbao, se presentó la muerte de Julián, a quien un vecino le propino dos balazos por la espalda porque le molestaba verlo con el cabello largo; en Usme, en el barrio La Marichuela, fue asesinado Bryan, de apenas 13 años, según se dijo, porque robaba en ese barrio, el de mayor “prestancia” en la localidad; y por los mismos días, en el mismo barrio, fue asesinado un joven de 14 años, al parecer por tumbarle accidentalmente la moto a un gatillo loco.

http://soundcloud.com/user6631788/entrevista-a-cristina-copete

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Colombia tiene una tasa de 38 homicidios por cada 100.000 habitantes

Según el ultimo informe estadístico Forensis Datos para la Vida 2010 del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF), en Colombia hubo un total de 17.459 homicidios en 2010. Disminuye ligeramente la cifra respecto al año anterior (17.717) y confirma la bajada respecto al pico de 2002 (27.829), año a partir del cual los asesinatos empezaron a disminuir. La tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes es de 38,36 y las principales víctimas son los hombres (71, 29 por cada 100.000 habitantes).

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en su Estudio Global sobre Homicidios en 2011 destaca que se cometieron 468.000 homicidios en el mundo en 2010: 36% en África, 31% en América, 27% en Asia, 5% en Europa y 1% en Oceanía. Suramérica supera la tasa de 20 asesinatos por cada 100.000 habitantes siendo 6,9 la tasa mundial.

El informe de Medicina Legal detalla que entre los 20 y 39 años de edad se concentran el 62,44% de los homicidios aunque los porcentajes disminuyen y aumentan, entre otros, los rangos de edad de 10-14 años (23,97%), 15-17 (7,63%) y 18-19 (9,4%). Más del 85% de las víctimas además sólo contaba con algún grado de educación primaria básica (45% del total) o tenía algún grado de educación secundaria (41% del total). El mismo porcentaje (85%) de homicidios recae en personas solteras o que vivían en unión libre.

Las labores ejercidas por éstas redundaban en labores técnicas, del campo o domésticas con un alto impacto, también en estudiantes (casi 800 casos, el 4,56%) y miembros de las fuerzas militares y policiales, que suman cerca del 40% frente al resto de actividades ejercidas por la ciudadanía. Por otro lado, los rangos de mayor vulnerabilidad comprendían el homicidio por consumo de sustancias psicoactivas, el hecho de ser habitantes de la calle, pertenecer a pandillas, ser desmovilizado de grupos armados o desplazado forzado por la violencia, que juntas suman más del 40% frente a otros rangos de vulnerabilidad. Para las mujeres el principal factor de vulnerabilidad está asociado a la prostitución.

Los hechos de mayor preponderancia en los homicidios es la violencia interpersonal que suma un 17%, superando en el doble a la violencia sociopolítica con un 7%, a diferencia de la económica, intrafamiliar y sexual que juntas no suman más del 5% (el resto del porcentaje es desconocido). Venganzas, riñas, intolerancia, conflictos de barra o pandillas están en la cúspide de la pirámide, contrario a las acciones de asesinato por causas del conflicto armado en el país o de la violencia económica (atracos, robos), sexual o intrafamiliar (en este caso las mujeres son las principales víctimas). Según el presunto agresor, la mayor cantidad de homicidios recaen en la delincuencia común, las fuerzas armadas, grupos al margen de la ley (guerrillas, paramilitares), conocidos sin ningún trato, desconocidos, y en menor grado por amigos, familiares, pareja, profesores, grupos de inteligencia, cuidador.

Un punto preocupante es la gran cantidad de muertos relacionados con la asistencia a eventos culturales, siendo la mayor cifra junto a las actividades ilícitas, juntas suman un 20% frente a otro tipo de actividades (el 76 % se encuentra sin información). Por otro lado, el arma de fuego fue el principal instrumento para realizar las acciones junto a las armas cortopunzantes. Los hechos ocurren en la mayoría de casos en la vía pública y en las viviendas, principalmente los fines de semana.

Para el tercer trimestre del año 2011, el INMLCF ha registrado un total de 403 casos de homicidio en Bogotá (68 menos que en el mismo trimestre de 2010), en su mayoría hombres entre los 20 y los 34 años ocurridos la mayor parte en las localidades de Ciudad Bolívar y Kennedy (más del 50 %), seguidos por Bosa, Rafael Uribe Uribe, Suba y Usme (que suman 30 %), con respecto al resto de localidades.



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