Homenaje a Toñita Mercuri en Cali

El pasado miércoles 22 de febrero diferentes organizaciones sociales, obreras, estudiantiles, defensoras de derechos humanos, artistas y comunidad en general se encontraron en Cali para despedir y homenajear a una revolucionaria, compañera, comprometida, artista… a una luchadora incansable: Toñita Mercuri.

 

Texto de John Freddy Caicedo Álvarez

Toñita, Madremonte Imprescindible

No recuerdo cuando te conocí, porque el tiempo no era demasiado importante para alguien que tenía sobre la piel y los cabellos, los milenios de la lucha, como la más bella de las Madremontes; sin embargo, recuerdo claramente donde te conocí, porque los lugares eran fundamentales para ti, sabías que la cabeza piensa de acuerdo a donde están los pies, por ello estuviste siempre en la marcha, en la toma, en la actividad, en el tropel, ahí te conocí, en medio de la gente que camina con sus sueños más que con sus piernas, mientras resiste con dignidad inigualable los embates de capital.

Pienso ahora que el tiempo poco te importaba demasiado, porque viviste intensamente y no permitiste que nadie te impidiera vivir, ni siquiera la enfermedad que atacó tu cuerpo, no pudo ese mal físico obligarte a vivir de una manera distinta a la que tú habías escogido. No sabía tu nombre completo, te llamabas María Antonieta Mercuri, pero, para mí y para la gran mayoría de personas te llamabas y te llamarás Toñita, no porque fueras pequeña y menuda que lo eras, ni porque tus cabellos fueran blancos y delicados que lo eran, ni por tu voz suave y dulce que lo era, sino, porque te queremos Toñita y, perdona el error gramatical, pero es que te llamas y te queremos no con un querer en pasado, sino con un querer siempre en el presente, con un amor y un respeto filial de quienes desde el momento de conocerte entendían tu imprescindible condición de matriarca que con su cotidiano actuar va enseñando a caminar.

Mira Toñita, tampoco sabía que eras de Pereira, algunas personas de allá al enterarse de tu partida escribieron reconociendo tu condición de ciudadana importante de aquellas tierras. Importante, por su puesto, fue una condición que nunca quisiste merecer si provenía de ciertos círculos del poder, pero sin duda tienen razón, María Antonieta Mercuri o mejor, Toñita, tu importancia no es sólo en Pereira en donde te persiguieron por hacer teatro comprometido, tu importancia está en muchas ciudades, campos y poblados, está por ejemplo en Barranca, donde sintieron un desgarramiento en el alma cuando supieron del abrazo de la muerte a tu humanidad.

Toñita y sus letreros solíamos decir, aquel pedazo de cartón pintado de negro, con letras en papel blanco, recortadas y pegadas cuidadosamente. Ibas por los caminos de la lucha con ellos, gritando con silencio contundente tus consignas, decías levantando en alto tu brazo y el letrero JUSTICIA, NO A LA IMPUNIDAD, DEFENDAMOS LA EDUCACIÓN PÚBLICA. Conservamos algunos, nos sirven para recordarte como tu misma nos dijiste cuando alguna vez trajiste a nuestro espacio uno de ellos, ahora pienso que no era solo para acordarnos de ti, sino para que nos acordemos de lo que nos mueve y nos conmueve.

Ese silencio de tus sabios letreros, era reemplazado por el nuestro cuando recitabas tu poesía revolucionaria, porque era la que te gustaba, por encima de las pretensiones objetivas de los puritanos del arte; era nuestro el silencio cuando actuabas transformándote en una tempestad de fuerza rebelde, cuando tu ya frágil cuerpo parecía insuficiente para sostener tanta dignidad y entrega. Pero, estábamos equivocados, porque tu cuerpo-espirítu siempre fue leal, te permitió el paso lento durante las marchas, el descanso ensimismado en las concentraciones, la mirada profunda a veces al piso o al cielo y a los rostros de los luchadores y luchadoras del pueblo, como preferías llamar a quienes las fauces de la represión habían devorado. El silencio era nuestro cuando te aparecías en medio del olvido con un artículo prometido hace meses, con un grabación en directo de las rebeldías de la década de los sesenta, con una fotografía censurada o con un libro clandestino, un silencio para escuchar tus lecciones de maestra.

Toñita, la muerte es parte de nuestra vida y por ello hoy no estás, hablar de ella me recuerda cuando compartías los hechos que rodearon el fallecimiento de tu sobrino, el profundo amor por él y la rabia ante un sistema de salud soportado en el lucro y no en la protección de la vida ante las enfermedades y dolencias, por ello en especial te decías de un tiempo para acá, víctima del sistema, como tantas lo son del Estado, que no es más que un instrumento del sistema.

La muerte que te robó a tu sobrino no logró vencerte, viviste los años que quisiste y escogiste la manera de enfrentar el final de tu cuerpo, fuiste la que la escogió, preferiste encontrarla sin los padecimientos de procedimientos químicos que a tu edad no hubiesen hecho más que destruirte, preferiste con toda razón y conciencia, morirte dignamente, con los dolores y las soledades propias de ese paso, pero segura de la prudencia de vivir y morir consiente y con conciencia.

Hoy reproducimos en varios espacios aquellos versos del poeta pereirano Alfonso Marín, con los cuales y declamando nos hablaste de la unidad, el amor, la paz y el asesinato, del país donde la tierra asesina al campesino y el obrero almuerza metralla, de la patria donde la libertad tiene cadenas, las vías niños de la calle y los mercados en venta a la mujer, de la república donde los yanquis se dicen amigos mientras a cambio de guerra se llevan el cielo, la tierra y el subsuelo, donde mientras el frío, el hambre y las huelgas intentan decir algo nos ensordecen con aviones de guerra o nos hacen engullir festivales, contando siempre con las cárceles por si a alguien se le ocurre renegar del baile, más si piensa con los libros universitarios o con las fertilidades de la tierra. Pero sobre todo recordamos que no ofrecías soluciones, ni comodidades, ni verdades absolutas, sólo la invitación a “nos encontramos en la lucha”.

Toñita, hoy leemos tu poema:

Te cortaron la risa compañera

te dejaron el alma entre las manos

te segaron la vida con sus armas

y esparcieron tu sangre por la patria

fuiste una luchadora por la vida

por la vida de hombres y de niños

señalaste la infamia y los hurtos

de débiles y cómplices

de los que asesinaron la montaña

negándole la tierra a los que se fueron

pero serán mañana

Es un poema pertinente para este día de la mujer, que se conmemora en memoria de mujeres como la de tus versos. Toñita tu poema no tiene signos de puntuación, ni punto final, no estoy seguro de que así lo hayas escrito, pero entiendo porque debe ser leído de esa manera, porque ser no es un asunto de finales, porque mañana habrá otro mañana para seguir caminando, porque nos confirmaste con tu muerte este pasado 18 de febrero de 2012 que la memoria histórica es la vida de los hombres y las mujeres en sus luchas revolucionarias.

Toñita

“amen por la salidera solidaría”,

como dicen que decía refiriéndose a ti, tu amado sobrino.

Y como dijo la mamá de Johnny Silva, amada y respetada María Antonieta Mercuri – Toñita:

SEGUIREMOS TOÑANDO.

John Freddy Caicedo Álvarez – Fundación Guagua – Galería de la Memoria – 8 de Marzo de 2012.


One Comment on “Homenaje a Toñita Mercuri en Cali”

  1. Reina Catalina dice:

    PRECIOSO HOMENAJE


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