La informalidad y la precarización laboral azotan a la juventud bogotana (II Parte)

Colombia Informa entrega la segunda parte de la entrevista realizada a Andrea Marcela Cely y Cristóbal Silva González sobre la situación de la actual clase trabajadora en Bogotá.   

Precarización laboral en Bogotá

CI: Ustedes afirman que en el imaginario de los jóvenes los sindicatos no son una alternativa; pero entonces ¿qué caminos les quedan a estos miles de precarizados?

Andrea Cely: Yo diría que primero no es desecharlos de entrada sino presionar para que lleguen nuevos actores como los jóvenes. Espacios de acción como los sindicatos y las centrales obreras son para estar presionando y que se comprenda este escenario juvenil, se activen mecanismos de parte de ellos para poder generar la organización de estos trabajadores. Se ha visto en algunos sindicatos que están dispuestos a hacerlo y ya lo están haciendo.

Esta investigación es una primera aproximación al problema y tiene sus propios límites, por eso hay que seguir trabajando sobre el tema. Desde nuestra realidad sabemos que no se trata solamente de leer uno u otro libro sino que estamos viviendo directamente esta situación y con los jóvenes con los que trabajamos fue lo que vimos: que no es lo mismo generar una asociación de trabajadores ambulantes o de artistas a crear una red o una asociación en un barrio en donde se puedan encontrar. Creo que hay que entender, que hay que estar apostándole a muchos escenarios al mismo tiempo y no desechar ninguno.

CI: Lo que ustedes describen muestra un alto nivel de violación a los derechos humanos ¿Qué tan grave es esa situación?

Cristóbal Silva: Los estados hoy están al servicio de los derechos del capital en detrimento de los derechos fundamentales de  la sociedad. Por eso haber destruido el movimiento sindical como lo hicieron las oligarquías colombianas en contubernio con los grandes capitales (La Drummond, Chiquita Brands, la AngloGold Ashanti, la Pacific Rubiales hoy en el Meta, la BP British Petroleum, La petrolera Oxy, entre otras) ha tenido la intención de destruir un actor político importante que le disputa  al capital la distribución de la riqueza y el ingreso. Esta es una dinámica de  acumulación desde la violencia, desde el terror, desde el desarraigo, desde la liquidación de los derechos de los campesinos y los trabajadores: es una clara expresión de lo que se llama terrorismo estatal y paraestatal asociado y vinculado con la atracción a la inversión extranjera. Estamos siendo espectadores de un verdadero genocidio diseñado, planeado para hacer posible los intereses del capital que no es más que uno; incrementar su tasa de ganancias a cualquier costo.

CI: Una de las razones por las que Estados Unidos había demorado la aprobación del TLC era  precisamente esa violación sistemática a los derechos humanos, pero recientemente fue aprobado y firmado ¿Mejoró la situación?

Cristóbal Silva: Una economía en crisis como la estadounidense lo que buscaba era un mercado que suele ser muy atractivo como es el colombiano; un mercado que ofrece materias primas como petróleo (no es mucho pero igual se lo están llevando), que ofrece recursos como el oro, la biodiversidad, un mercado atractivo de tierras para la producción de agrocombustibles, la producción de celulosa como hemos visto en algunas regiones del Meta, Urabá y del Magdalena medio; la producción de palma aceitera y obviamente una fuerza de trabajo joven. Human Rights Watch (HRW) demostraba en su último informe que Colombia seguía siendo el país más peligroso para ejercer las libertades y los derechos sindicales. La firma del TLC obedece a un nuevo momento donde los Estados Unidos quieren recomponer su hegemonía y además de asegurarse un mercado para sus productos, quiere elevar a Santos a la categoría de líder de la región.

CI: Hablemos de lo local: según sus investigaciones ¿Cómo se desarrolla en Bogotá esta cara y sello de inversiones y precarización?

Cristóbal Silva: Bogotá hay que entenderla como región central, que involucra todo un perímetro rural y urbano organizado dentro de las lógicas del capital global. Bogotá como perímetro urbano tiene mega proyectos que son muy atractivos para el capital  pero muy lesivos para las mayorías como el proyecto del MURA (Macroproyecto urbano regional del área de influencia del Aeropuerto El Dorado), el Plan Centro y los ordenamientos que buscan convertir a Bogotá en un escenario que comanda espacialmente el capital.  Bogotá está en  función de los grandes capitales especulativos. Del 100% de los capitales que llegan al país el 63% se queda en Bogotá y eso no repercute, como denunciamos en la investigación, en derechos, sino que repercute en la gestión de programas asistencialistas focalizados como Bogotá Emprende o Bogotá Trabaja. Esto no genera condiciones de trabajo dignas donde se le den a los jóvenes un trabajo estable con contratos, con la posibilidad de la pensión, de la seguridad social, de un poder adquisitivo de salario sino que son trabajos basura, son trabajos limitados en el tiempo, son trabajos concentrados en el tercer sector de la economía que es el sector servicios donde más se especula y donde el capital financiero menos fricciones tiene en su regulación de política pública.

Hoy en el sector financiero, por ejemplo, trabajan mujeres jóvenes en condiciones de flexibilización  laboral. Esto lo hemos visto en algunas entrevistas y encuestas que hacíamos; mujeres que ya no trabajan ocho horas, sino que tienen que quedarse en la oficina adelantando una contabilidad para el banco y ejerciendo un trabajo polivalente, es decir que ya no lo contratan a usted para hacer una actividad, sino para hacer muchas actividades por el mismo salario.

CI: En el caso de Bogotá, en el caso de los organismos distritales ¿ha existido una política  para resolver la situación laboral y su precarización?

Cristóbal Silva: Después de ocho años de administración del Polo Democrático Alternativo lo que podemos decir es que sus gobiernos han sido funcionales a la acumulación de capital. No hubo una estrategia desde el Concejo de Bogotá, ni desde la alcaldía, para tratar de regular, para tratar de generar una fricción al nivel de especulación capitalista que se hace en  Bogotá. Esta ciudad es hoy un escenario estratégico no solo para lo que representa región central sino también en términos de la especulación financiera.  Bogotá es una de las zonas más apetecidas de América Latina para la especulación y el uso monopólico de los suelos. Todo está atado al sistema financiero.

Otro acontecimiento paradójico, pero que viene desde administraciones antes del Polo, es que un gran número de los trabajadores y trabajadoras que laboran como funcionarios en la misma alcaldía, en la misma administración Distrital, y que son jóvenes, nunca tuvieron contratos; fueron trabajadores temporales. Encontramos casos de trabajadores los cuales durante ocho años fueron temporales y  nunca pudieron adquirir un contrato indefinido. Se movieron a través de contratos temporales de seis o 10 meses, lo cuales alguna veces eran renovados en condiciones más precarias. Entonces si el mismo funcionamiento del distrito, de la alcaldía que ha estado en manos de un partido de izquierda no resolvía el problema de la precarización ¿qué se puede esperar del resto?

CI: Para finalizar ¿Cuáles son las propuestas y apuestas que surgen de esta investigación?

 Andrea Cely: Pensando en las centrales obreras y en la intención de la Cut y de la OIT en la investigación, encontramos tres puntos de apuesta organizativa: primero decimos que en medio de esta situación es importante seguir luchando por un marco de derechos dentro de la OIT a nivel internacional para el sector de la informalidad. Consideramos que el marco de derechos actual está enfocado básicamente en garantizar derechos dentro de un entorno formal del trabajo pero no está dando oportunidades para aquellos trabajadores de la informalidad y la precarización. Igualmente es necesario demandar derechos laborales para estos trabajadores, por otro lado está el bienestar social en el que se debe hacer una demanda al Estado en términos de vivienda, de salud, educación, de una redistribución de las ganancias.

Por otra parte hay que buscar caminos de asociatividad en el territorio porque en este momento como los jóvenes no tenemos un lugar de trabajo estable, unas relaciones estables o un horario, es mucho más difícil generar organización y encuentro desde los sitios de trabajo. Por eso se nos ofrece el territorio o el escenario en donde vivimos como una posibilidad para lograrlo.

En términos de asociatividad pensábamos en unidades productivas, en redes productivas en los barrios pero también en una asociatividad en términos de identidad como jóvenes que pudieran ofrecer también una posibilidad de vida distinta en el territorio, entendiendo que en Bogotá también hay una estigmatización sobre la vida de los jóvenes. Generar asociatividad en términos productivos y de identidad juvenil podría llegar a ser una apuesta de resistencia en los barrios frente a la situación que se está viviendo. Digamos que esto es a manera general lo que encontramos. En el libro está más detallado, hay una parte en la que resaltamos afirmaciones de los mismos jóvenes en donde se ve muy concretamente y con un conocimiento muy amplio las condiciones de vida, qué se podría exigir en términos de salario, en términos de horarios y condiciones laborales en general.

Cristóbal Silva: Finalmente uno ve afortunadamente que iniciativas como el Congreso de los Pueblos, la Marcha Patriótica, la Comosocol, el mismo Polo al que todavía le exigimos entereza ética y política, son escenarios para juntar propuestas y hacérselas al país. Es grato ver como todos estos sobrevivientes de este genocidio vienen juntándose, liderando, discutiendo, vienen elaborando propuestas. Yo siempre he considerado que el pueblo siempre se salvara a sí mismo si tiene la posibilidad de organizarse, de hacer política, de soñar política y de construir alternativas. Seguirá siendo como un acto de esperanza, en silencio, con humildad, con tranquilidad, sin dogmatismos, sin sectarismos, sin vanguardismos, porque hoy el reto de esos sobrevivientes es construirse un país donde quepamos las mayorías y donde a las minorías tendremos que arrinconarlas con la movilización, la lucha, la elaboración de agenda y de propuestas y creo, y soy muy optimista, de ese pueblo que se está movilizando, que lucha, que confronta, que construye alternativas aquí y ahora y que está elaborando agendas colectivas para hacerle una propuesta a la sociedad y creo que por ese lado hay que trabajar y llenarse de optimismo porque el reto es de larga duración. En estos escenarios los jóvenes trabajadores son imprescindibles.

 

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Un Comentario on “La informalidad y la precarización laboral azotan a la juventud bogotana (II Parte)”

  1. Margarita Zubeldía dice:

    Que buen trabajo muchachos, la verdad es que me gusto mucho, muy informativo y da animos para seguir creyendo en los jovenes.


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